Old School Rally es un arcade de conducción (con pequeños toques de simulación) que busca transportarnos directamente a finales de los 90 y principios de los 2000. Desarrollado por el estudio Frozen Lake Games —un proyecto pequeño liderado por un desarrollador en solitario, Sakis Rogkas, apasionado por los clásicos—, el título llega de la mano de Astrolabe Games y Meridiem Games. En esta ocasión, nos ponemos a los mandos de la versión para Nintendo Switch.
El título nos presenta una propuesta directa con varios modos de juego esenciales: rally, contrarreloj y versus. El objetivo principal, como mandan los cánones del género, consiste en ganar todas las competiciones y desbloquear la totalidad de los vehículos. A medida que competimos, iremos obteniendo monedas que podremos canjear por nuevos coches en un sistema de progresión clásico.
Técnicamente, el juego ha sido desarrollado sobre Unity, y apuesta por una estética low-poly con texturas en baja definición, emulando deliberadamente el aspecto de los juegos de la primera PlayStation. Para redondear la atmósfera, incorpora un filtro CRT que aporta un plus de nostalgia nocillera.
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| Los modelos low-poly, las texturas de baja resolución y el filtro CRT dan el pego. |
Al empezar a correr, la jugabilidad nos recuerda poderosamente a los clásicos Colin McRae o V-Rally. No es un juego donde sirva únicamente apretar el acelerador a fondo; es necesario acostumbrarse a las prestaciones de cada coche (pues no se conducen todos igual) y aprenderse los tramos para obtener un crono competitivo que nos permita avanzar.
Al principio cuesta un poco acostumbrarse, hasta que le vas cogiendo el hilo tras unas cuantas salidas de pista (incluso alguna vez hemos acabado en el barranco). Aunque hemos de reconocer que, en lo personal, acostumbrados a jugar con volante, cuesta disfrutar de una conducción que intenta ser mínimamente realista usando un gamepad, más aún cuando los gatillos de la Switch, que se usan para acelerar y frenar, no tienen recorrido. ¿Por qué no has puesto gatillos analógicos en los Joy-Con™ de la Switch 2, Nintendo?
En cualquier caso, el juego permite conducir a través de 24 etapas que transcurren en 10 países diferentes con clima dinámico (día, noche, nieve...), por lo que el cambio de escenarios está asegurado, y aparte del modo principal, siempre es de agradecer que podamos disfrutar de un modo versus en pantalla partida contra un amiguete, o contra la CPU.
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| Mapa de controles. Las traducciones están un poco descuidadas. |
Sin embargo, siendo honestos, la experiencia de juego se queda un punto por debajo de aquellos referentes de finales de los 90. Resulta curioso que, con los recursos actuales, no se haya logrado igualar la finura de lo que se consiguió en una PlayStation original. Los menús del juego son bastante espartanos y la traducción al español no parece haber sido muy cuidada, con términos algo desacertados. Otra vez —y sospechamos que no será la última— nos hemos acordado del bueno de Enrique Colinet y su vídeo sobre la localización de videojuegos. Además, ¡ah!, las indicaciones del copiloto no están traducidas (son en inglés), y personalmente se echa mucho de menos el mítico comentario de "no cortes" cuando hay un obstáculo en el vértice de la curva.
Un detalle que los coleccionistas agradecerán es la inclusión de una vitrina para exponer las miniaturas de los coches obtenidos, además de un reproductor de música dedicado. Cabe destacar que el juego no dispone de licencias oficiales, aunque los modelos, pese a tener otros nombres, son perfectamente reconocibles para cualquier entusiasta del motor.
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| Los coches de la vitrina son perfectamente reconocibles, pese a la ausencia de licencias oficiales |
En el apartado sonoro, la música electrónica no nos ha terminado de enamorar; son pistas algo machaconas que no aportan melodías reconocibles que acabes tarareando.
En resumen, Old School Rally es un ejercicio de nostalgia para quienes añoran la época dorada de los juegos de rally en 32 bits, especialmente valioso hoy día cuando los clásicos originales son difíciles de adquirir. Aunque el estilo artístico y el reto de dominar sus coches cumplen, el acabado de los menús y la falta de registros online en el modo contrarreloj empañan un poco el conjunto.
Resulta una opción muy interesante para echar unas partidas rápidas si eres un entusiasta de ese nicho concreto del género de conducción, siempre teniendo en cuenta la humildad de este proyecto indie. En nuestro caso, teniendo en la estantería ese disco del Colin McRae 2, quizás podamos preferir desempolvar nuestra querida consola y revivir viejos tiempos. ¿Cómo se las apañaron para meter tremendo juegazo en una PlayStation?
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| No faltan las repeticiones tras completar un tramo. Aunque el resultado final no es tan bueno como el de Colin McRae 2 o Gran Turismo. |
El presente análisis ha sido realizado gracias a un código de descarga de la versión para Nintendo Switch, cedido gentilmente por Meridiem Games. El juego está disponible en digital pero también en físico para Switch y PS5.






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