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8 de octubre de 2019

Impresiones con Blasphemous para Switch; la joya de la corona pixelart española



Nació hace un par de años fruto de una sobresaliente campaña de crowdfunding en Kickstarter, y por fin tenemos en nuestras manos Blasphemous, la última producción de The Game Kitchen, estudio independiente afincado en Sevilla que ya nos reglara hace un tiempo una aventura gráfica por entregas. Este nuevo juego cambia radicalmente de registro, estilo y estética audiovisual, apostando por una producción mucho mayor y la puesta al día, en cierto modo, de las 2D pixeladas a los juegos de acción tridimensionales modernos. ¿Lo habrá conseguido?



Aún recuerdo las primeras informaciones que fueron saliendo de Blasphemous. Lejos de ser un juego en avanzado estado de desarrollo, lo cierto es que The Game Kitchen supo conjugar perfectamente en su campaña de micromecenazgo una espectacular puesta en escena y montones de promesas que calaron fuerte en el público. Ni siquiera en esos momentos sabían muy bien sus integrantes qué juego iba a ser. Lo que sí tenían claro es el universo donde se desarrollaría, los personajes principales y el diseño artístico general del juego, que fue, con diferencia, lo que atrajo a propios y extraños.



Y es que no era muy habitual disfrutar en un videojuego de una ambientación donde la cultura religiosa, sobre todo las representaciones de la Semana Santa andaluza, y más concretamente la sevillana, sobresaliera de esta forma, aunque con cierto cariz grotesco y algo terrorífico que desde algunas voces se han encargado de asemejar a los trabajos de Goya. Lejos de querer ejercer paralelismos pictóricos, la verdad es que la versión final de Blasphemous, más allá de los primeros prototipos que se pudieron ver y probar en algunos eventos, sigue atrayendo por su cuidado trabajo de pixelado, las animaciones y esos escenarios lúgubres como ellos solos, con reminiscencias a monumentos y estructuras arquitectónicas de la capital andaluza que no dejarán indiferente a ninguno. Si los japoneses se hartan de hacerlo en sus videojuegos, ¿por qué nosotros no?

El primer jefe servirá para hacernos con el sistema de combate


Pero más allá de la capa de pintura se esconde un juego realmente complejo, con unas mecánicas jugables que en un principio se asimilan bien y que parecen responder al clásico metroidvania, pero que pronto se desvelan como más profundas e interesadas, fijándose en la jugabilidad de títulos modernos y actuales, como la saga Souls, referente inevitable. Así, correrá de nuestra cuenta recoger determinados objetos, responder a peticiones de otros personajes no jugables del jugo, hacer caso de las pistas que nos ofrecen y, por supuesto, pelearnos con el complejo sistema de mejoras que acarrea nuestro personaje, bautizado y nunca mejor dicho) como el Penitente., deambulando por el decadente mundo de Cvustodia. En lo personal, esta es la parte que más me he costado comprender, y asimilar.

Deogracias nos facilitará los objetivos de nuestra misión


Considero que me he quedado un poco atrás en estos sistemas de mejoras algo más roleros en los que podemos aumentar nuestras capacidades y la de la espada que llevamos encima (la Mea Culpa), algo que se acreciente aún más con el obtuso lenguaje utilizado, mezcla de jerga religiosa y términos crípticos que para un profano terminan por pesar bastante en el devenir de la aventura. Afortunadamente, todos esos conceptos de cuentas, reliquias, fervor o matraces biliares, se nos van introduciendo poco a poco. Aún así, me ha supuesto una pequeña barrera para poder meterme más en el personaje.

Las cinemáticas mantienen el espectacular aspecto pixelado


El sistema de checkpoints también se inspira en títulos como Souls y compañía. En Blasphemous moriremos, y podremos recuperar la partida en una suerte de altares, pero al tiempo que los usamos seremos penalizados por nuestro descuido en el juego con la merma de nuestra barra de Fervor y la obtención de menor de este Fervor y las Lágrimas de Enmienda, que es la moneda que podemos utilizar en el juego para comprar items. Podemos revertir esta penalización si volvemos al lugar donde habíamos muerto, y recogemos la Culpa de una especie de espíritu que hemos dejado en el lugar.

Poco a poco iréis reconociendo los patrones de los enemigos y las mejores formas de atacarlos


Pero lejos de este pequeño gran embrollo, que con el tiempo conseguiréis dominar, nos encontramos con una aventura más o menos no lineal, en la que el combate cobra singular importancia y en la que los enfrentamientos contra los jefes finales pueden ser muy imaginativos y sorprendentes. Siempre rodeado de un aura de misticismo que se inspira en la cultura religiosa, Blasphemous no te dejará indiferente tampoco por la violencia, las cantidades ingentes de sangre que recorre sus pantallas y toda la parafernalia que rodea el misterioso  universo de El Penitente y el resto de personajes que nos encontraremos.

El diseño del juego se inspira en arquitectura del mundo real ;)


Un apartado pixelado muy notable que se ve acompañado por un doblaje de gran nivel y una banda sonora excepcional, redondean un juego que puede engañar en un primer vistazo a su aspecto. Más complejo y duro de lo que pueda parecer, Blasphemous es la evolución del Castlevania no lineal más irreverente a nuestros tiempos. Con sus fallos y sus errores, pero realmente disfrutable y gozoso de una ambientación y un diseño que pocos juegos consiguen. ¡Bastante recomendable!

Sorprende encontrar a una tendera en un mundo tan decadente, pero a caballo regalado...


Más info en la web oficial de Blasphemous

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