English interview after the spanish text. L'interview originale en français suit la traduction en anglais.
Antes que nada, permíteme darte las gracias por aceptar esta entrevista. Por favor, preséntate a nuestros lectores. ¿Quién es Frédéric? ¿A qué se dedica?
Hola, José. Gracias por invitarme a compartir un poco sobre mi y mi vida con tus lectores. Siempre me cuesta un poco presentarme, así que me centraré en mi relación con el mundo del Amstrad.
Me llamo Frédéric Bellec, conocido en Internet como Fredisland, nombre de usuario que llevo usando desde principios del 2000. Soy el autor del programa musical Silipack para el Amstrad CPC 6128 —publicado por ESAT Software—, el fanzine en disco Keep Cool —tres números— y, desde 2022, la versión impresa de Keep Cool, con un número publicado hasta el momento.
He escrito también un par de artículos sin muchas pretensiones para revistas pero, hablando así generalmente, prefiero quedarme fuera de los focos. Creo que comparto un problema con los vampiros: tengo miedo de la luz.
Finalmente —y por eso es por lo que estamos hablando hoy— soy el creador y administrador de Amstrad CPC Mémoire Écrite, que nació alrededor de 2014. ACME es un sitio de preservación digital dedicado a la literatura sobre el Amstrad CPC: libros, manuales, revistas y toda clase de documentación.
En mi trabajo diario, soy profesor adjunto en un instituto situado a un kilómetro de mi casa.
| Keep Cool |
¿Cómo y cuándo empezó tu interés en la tecnología?
¡No tengo ni idea! Hasta donde puedo recordar, siempre he estado fascinado por la tecnología, por cualquier cosa que te haga usar el cerebro, por cualquier cosa que te haga pensar «¿pero como habrán hecho esto?». Cuando era muy joven, mi padre —qué era una persona más técnica que mi madre— me enseñó a dibujar un terrón de azúcar en perspectiva. Estuve muy orgulloso por ello y desde entonces nunca me ha abandonado mi amor por la representación en 3D.
Aún a día de hoy sigo interesado en nuevas tecnologías, pero pertenezco a una generación que ha logrado mantener un cierto nivel de control sobre su entorno. Aún no he me convertido en esclavo de mis máquinas 🙂.
¿Cuáles fueron las primeras máquinas que entraron en tu vida?
Fue el Sinclair ZX81, en 1983. Lo había visto en casa de un amigo y me enamoré de aquel pequeño artilugio tecnológico, sin imaginar siquiera lo que podría llegar a hacer con él. Lo único que veía era un pequeño aparato negro con un teclado plano, conectado a un televisor enorme. Eso me bastó para imaginarme lo bien que me lo pasaría con él. Desde entonces, mi pasión por la informática nunca ha disminuido.
Con el tiempo, pasé al Oric-1 —genial para la música, pero el teclado era una mierda—, luego al Thomson MO5, en el que escribí un montón de programas —me encantaba usar el lápiz óptico. Después llegó el CPC 6128, que fue sustituido unos años más tarde por el Amiga 500 y luego por el Amiga 1200: mis mejores recuerdos. Y cuando el Amiga 1200 se estropeó, me pasé al lado oscuro comprando mi primer PC, un 386, creo.
Estamos hoy hablamos contigo a cuenta de tu increíble «Biblioteca de Alejandría» sobre el Amstrad. Nos referimos, por supuesto, a «Amstrad Mémorie Écrite». ¿Cómo llegó el Amstrad a tu vida?
Descubrí el CPC por primera vez gracias al modelo 6128, que en aquel momento estaba expuesto en el escaparate de una tienda. La demo oficial de AMSTRAD se reproducía en bucle. Me quedé completamente hipnotizado por los colores cambiantes de los gráficos de estructura como de alambre. En aquel momento no me di cuenta de que, en realidad, no se trataba de una animación.
Pero no pude permitirme comprar mi 6128 hasta mucho más tarde, tras un tiempo con el ZX81, dadas las limitaciones económicas que tenía. Fue con mi primer sueldo cuando compré un 6128 a crédito en una tienda parisina muy conocida en Francia: General. También añadí al lote un sintonizador de televisión y un joystick Competition Pro.
¡Qué tiempos tan felices aquellos!
| El ordenador de Frédéric ca. 1990. |
¿Cuáles son los primeros videojuegos que te vienen a la mente? ¿Cuáles eran tus favoritos?
Hay muchos juegos que me han entretenido por las tardes. Así que, sin pensar mucho, voy a mencionar Aliens —un juego que gané en un concurso organizado por una revista francesa—, que me tenía en vilo porque el suspense era muy intenso, Le survivant (un juego en casete que gané en un concurso de radio), Arkanoid (mi hermano y yo solíamos apostar nuestras bebidas de la tarde en él), MGT, Bactron, SRAM, Boulderdash, los juegos de Raffaele Cecco —Cybernoid, Exolon...—, ZOX 2099, Bob Winner, Ball Breaker, Relief Action, Z Comme Zark Davor, Tempest, Soul of a Robot, Classic Invaders, Crafton & Xunk y, por supuesto, el inevitable e indispensable Rick Dangerous. Hay muchos otros con los que me lo he pasado en grande, pero, en mi opinión, esos son los principales.
Si tuviera que elegir solo uno, sería Aliens, por su atmósfera, aunque sea lento y repetitivo.
Juegos que me sacaban de quicio: Captain Blood, Barbarian y los juegos de lucha en general.
En el ámbito práctico, Advanced OCP Art Studio, el programa de dibujo que venía con el ratón AMX, y el insuperable Discology.
| Advanced OCP Art Studio. Fuente: CPC-Power |
¿Te bastaba con los juegos o sentías la necesidad de aprender a programar para el ordenador? ¿Te ayudó el Amstrad a desarrollar tu creatividad? ¿De qué manera?
El Amstrad satisfizo mi necesidad de alimentar mi creatividad; no fue él quien creó esa necesidad. Así que no fueron los juegos lo que me atrajo al mundo de la microinformática, sino que fue la oportunidad de crear lo que me atrajo hacia esa máquina.
Siempre he sentido la necesidad de producir, de crear, de generar… Hoy en día sigo siendo así, y espero que me pongan wifi en el ataúd. Así que los juegos eran solo una parte del proceso creativo, como cualquier otra, pero yo prefería programar utilidades en MODE 2.
Como mucha gente, yo también tenía disquetes llenos de todo tipo de programas y rutinas. Me encantaba la interacción directa con el ordenador. Aunque eso no me impedía pasar largas tardes jugando a ciertos videojuegos.
| Silipack |
En Amstrad Mémorie Écrite podemos encontrar una cantidad asombrosa de libros y revistas. ¿Cuáles eran tus revistas y libros favoritos en aquella época? ¿Alguna vez aprendiste algo en esos libros y revistas que te resultara tan útil que todavía hoy sigues utilizando esa información?
Me centraré exclusivamente en la literatura francesa, destacando revistas imprescindibles como «Hebdogiciel» —que abarca múltiples plataformas—, «Amstrad 100%», «CPC Infos», «Amstrad Magazine/AM-Mag», «Amstrad Hebdo» y «Floppy Strad».
Cada nuevo número me alegraba el día. El mero hecho de pasarme por la librería para ver si había salido un nuevo número era un auténtico placer en sí mismo. Era una época muy diferente a la actual, que se ve plagada por el consumo rápido. Mis padres tuvieron la amabilidad de comprármelo todo, a pesar de que no tenían ni un céntimo.
En cuanto a los libros, las series «Micro Application», «Sybex» y «PSI» eran lecturas imprescindibles. En aquella época, Europa contaba con una selección muy amplia de literatura sobre informática.
Últimamente, casi nunca uso el CPC. Y cuando pruebo algo, utilizo un emulador. Tengo muchas otras aficiones, pero mis dos CPC —el 464 y el 6128— ocupan un lugar privilegiado en lo que yo llamo mi «habitación vintage», un pequeño rincón dedicado a los años 80, repleto de miniaturas, dioramas, sintetizadores… También es mi pequeño taller.
El CPC pertenece a una época ya pasada. No puedo decir que esa época me resulte de alguna utilidad práctica hoy en día. Pero sigue alimentando una sensación de nostalgia por una época con menos preocupaciones. Y solo por eso… ¡el CPC es útil!
¿Durante cuánto tiempo utilizaste tu Amstrad CPC? ¿Cuándo dejaste de usarlo y qué ordenador ocupó su lugar en tu día a día?
Utilicé mi CPC 6128, que había comprado a plazos con mi primer sueldo, durante muchos años. Hasta el día en que descubrí el Amiga 500 —que me había prestado un amigo— y dejé de lado el CPC.
A partir de entonces, pasé mucho tiempo con SoundTracker y ProTracker, mis programas favoritos del Amiga. En lo que respecta a la música, me ofrecían posibilidades que el CPC simplemente no tenía. Ese fue el factor decisivo.
| ACME |
¿Cuándo nació Amstrad Mémoire Écrite?
En realidad, el proyecto se puso en marcha en 2013. Un año muy difícil en mi vida. En aquel momento, sentí la necesidad, a nivel mental, de centrarme en los años en los que mi vida no era tan dura, o incluso resultaba algo agradable. Naturalmente, me sentí atraído de nuevo por los años de AMSTRAD, la década de los 80, cuando terminaba el instituto, cuando el mundo de lainformática rebosaba de innovaciones tecnológicas. Escribir código y luego ver cómo se ejecutaba tu programa: ¡Caramba, es absolutamente genial! Y lo sigue siendo, por ese motivo.
Entonces decidí recopilar toda la documentación posible relacionada con el AMSTRAD CPC, para crearme un pequeño refugio de nostalgia sin preocupaciones. Esta recopilación dio lugar a la creación de la página web de ACME, para que todo el mundo pudiera disfrutar de la documentación sobre AMSTRAD en todos los idiomas. Todo sucedió de forma bastante natural y, poco a poco, el proyecto fue tomando una envergadura que no me esperaba.
Nunca he pretendido competir con CPC-POWER y CPC-RULEZ, cuyos administradores me caen muy bien. Estos sitios llevan mucho tiempo en funcionamiento y ofrecen una gama más amplia de software. En cambio, yo quería centrarme en material escrito multilingüe: libros, documentación, manuales, revistas… Y todo encajó. Desde entonces, he reconstruido mi vida, y ACME sigue funcionando a pleno rendimiento.
¿Cuántas personas formaban parte del proyecto al principio?
Solo hay una persona detrás de ACME, ya que en mi momento de angustia estaba completamente solo —esa fue la parte emotiva—. Sin embargo, en lo que respecta a los escaneos, ahora cuento con la ayuda de mis fieles seguidores Rafael «Rafa», de España, y Maxime «KailoKyra/KLO», de Francia. De vez en cuando, también recibo pequeñas joyas que me envían otros usuarios.
| Manuales del Amstrad CPC |
¿De dónde procedía el primer material de «Amstrad CPC Mémoire Écrite»?
¿De dónde procedían los primeros documentos de Amstrad CPC Mémoire Écrite? De Internet, sencillamente. Recopilé y luego organicé todo lo que pude encontrar, lo que supuso un gran trabajo de clasificación, ya que había muchos duplicados y la calidad variaba considerablemente. Por eso también me propuse volver a escanear gran parte del material existente en alta resolución. Fue una tarea titánica, y es casi un milagro que lograra llevarla a cabo.
Hasta la fecha, casi 2.000 archivos llevan el sello ACME, que garantiza la calidad con la que se han escaneado los documentos en cuestión. Es una cifra tan grande que no puedo evitar pensar que debo de haber sacrificado cosas importantes en mi vida para llegar hasta aquí. ¿Estoy loco o desesperado? ¿O, como mínimo, soy un poco irracional? Prefiero no saber la respuesta 😊.
Para que nuestros lectores se hagan una idea de la magnitud de este proyecto: ¿cuántos libros, revistas, etc., almacena actualmente Amstrad CPC Mémoire Écrite? ¿En cuántos idiomas?
Las cifras de hoy:
Algunos datos:
- 17 idiomas
- 25 enciclopedias que suman 825 volúmenes
- 66 manuales de usuario
- 669 libros
- 6.698 revistas
En algún momento estableciste un alto nivel de calidad para el material nuevo que subes a Amstrad CPC Mémoire Écrite. ¿Qué te llevó a tomar esa decisión? Seguro que aumentó los costes de mantenimiento ;-) ¿Qué criterios utilizaste? ¿Cuáles son los estándares actuales para tus nuevos escaneos?
En cuanto empecé a escanear o volver a escanear libros, lo hice en alta resolución, a 300 ppp. No quería volver a los escaneos originales que había disponibles, que a menudo estaban muy comprimidos y eran de calidad limitada. Necesitaba subir el listón.
A lo largo de los años, he perfeccionado mis técnicas de restauración para mejorar la legibilidad de las páginas, al tiempo que minimizo la compresión para reducir —o incluso eliminar— los artefactos. Así que sí, un documento bonito y escaneado con esmero ocupa espacio. Pero esta fue una decisión consciente desde el principio, que fue posible gracias a un contrato de alojamiento con almacenamiento de datos ilimitado —una oferta que, por cierto, no estuvo disponible para el público durante mucho tiempo—.
Sin este contrato, el almacenamiento en línea sería hoy en día un problema mucho mayor, a menos que tuviera el servidor alojado en casa. Pero ni de coña voy a compartir mi conexión de banda ancha: es demasiado valiosa 😊. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para dar las gracias una vez más a David «Two Mag» Forgette, que aloja un mirror en su propio servidor.
Hoy en día, cuando el libro es bastante fino y está en blanco y negro, suelo optar por un escaneo a 600 ppp. Lo mismo ocurre con los pósters. Pero la gran mayoría de los documentos siguen escaneándose a 300 ppp.
Sin embargo, el escaneo es solo la primera y más ingrata de las tareas. El trabajo de restauración —que consiste en dar al documento el formato que tenía en su estado original— lleva mucho tiempo. Como no soy muy aficionado a Photoshop, utilizo principalmente PaintShop Pro para el procesamiento digital.
Después de tantos años y tantos miles de páginas escaneadas: ¿cómo consigues material nuevo hoy en día?
Desde hace ya algún tiempo, las digitalizaciones que hemos estado recibiendo proceden principalmente de Rafael y Maxime. Rafael digitaliza las revistas españolas que tiene —revistas que ACME ya tiene, pero con menor calidad y resolución— y luego me envía los archivos. A continuación, yo me encargo de maquetarlo todo para generar archivos PDF de alta calidad.
En cuanto a Maxime, es un crack localizando libros en países que ni siquiera sabrías señalar en un mapa. Lo revisa todo y me envía un producto final con la calidad de ACME. Hace un trabajo magnífico.
¿Cuál es el material más raro y extraño que tienes en Amstrad CPC Mémoire Écrite? ¿Cuál te hizo más ilusión cuando por fin pudiste hacerte con él?
Hay varios que me han llamado especialmente la atención. Me refiero, en concreto, a los manuales chinos del CPC 464, los manuales griegos y polacos del CPC 6128, y los manuales turcos de ambas máquinas. Maxime es muy bueno localizando este tipo de libros tan difíciles de encontrar.
También supuso un esfuerzo titánico para localizar toda la documentación técnica de WEKA en francés. Muchos de los libros tienen su propia historia, ya que localizarlos fue, en ocasiones, una auténtica odisea.
En lo que respecta al material en francés, salvo que surja alguna sorpresa, puedo confirmar que se ha localizado la totalidad de la bibliografía: libros de texto, revistas y libros. En otros idiomas, todavía quedan algunas lagunas, pero lo esencial está ahí.
Ningún libro me hace más feliz que otro. Cada nueva adquisición es un tesoro en sí misma. Huelga decir que, en el pasado, esperaba algunos de ellos con gran ilusión, sobre todo cuando aún había lagunas importantes en la biblioteca. Esto era especialmente cierto en el caso de los manuales del CPC, cuya colección tardé mucho tiempo en completar, aunque todavía me falta uno.
| Manual en turco |
Después de tantos años: ¿sigue habiendo algún "santo grial" que sepas que existe pero que sea imposible de conseguir? ¿Por cuál estarías dispuesto a vender tu alma?
Lo más urgente:
- El manual del 464 en noruego.
- La novela Mandragore, de Christian BALLANDRA, en francés, que venía con el juego del mismo nombre.
- El libro COMPILATION CPC 5 to 6 (publicado por SORACOM).
En cuanto a los dos últimos, sé quién los tiene. Incluso me han prometido en varias ocasiones que me los prestarían el tiempo suficiente para escanearlos. Pero ahí se quedó todo. Está claro que cada uno tiene su propia definición de la palabra "promesa".
Muchos repositorios de videojuegos se han enfrentado a problemas legales. ¿Cuál es la situación con los libros y las revistas? ¿Alguna vez has recibido alguna petición para retirar algún contenido?
En los más de diez años de existencia de ACME, nunca he recibido ni una sola amenaza ni advertencia en relación con su contenido.
Sin embargo, por mi parte, he eliminado de ACME cualquier contenido extraído de publicaciones que aún están a la venta y que, por lo tanto, siguen protegidas por derechos de autor, ya sean libros o revistas: Fusion, Retro Gamer, Eight Bit, Retro Gamer Collection, Retro Micro Games Action, Technosaures, Videogamer Retro, etc.
PCW Wiki también se puso en contacto conmigo para pedirme que mencionara explícitamente qué libros y revistas de su sitio web estaban alojados. Así se ha hecho.
Eso es todo; nunca pasó de ahí. O quizá simplemente no lo recuerdo. El trabajo de conservación digital no genera ingresos; se trata principalmente de mantener vivo el pasado y, en mi opinión, es más bien una forma de servicio público. Así que, de hecho, espero que me concedan una medalla 😁.
Por el contrario, puedo contar una anécdota muy bonita sobre el libro I.A. sur AMSTRAD CPC – Langages et formes, publicado por PSI. Durante mucho tiempo fue imposible conseguir un ejemplar. Así que probé con un enfoque ligeramente diferente: localicé a uno de sus autores, Éric o Thierry Lévy-Abegnoli, en Facebook. Conseguí ponerme en contacto con Thierry bastante rápido. Le pregunté, sin esperar gran cosa, si aún conservaba un ejemplar de su libro. Y él accedió de buen grado a cederme uno, para que pudiera digitalizarse y conservarse.
Como Thierry vivía en la zona de París, mandé a Maxime para allá de inmediato. Regresó de casa del autor no con uno, sino con dos ejemplares: uno para él y otro para mí, para escanearlo; y con dedicatoria incluida, ni más ni menos. Todo sucedió muy rápido, en un intercambio sencillo, cordial y verdaderamente agradable. Por supuesto, la dedicatoria también se escaneó; aparece en la última página del libro y se reproduce a continuación:
¿Cuáles son tus planes de futuro para Amstrad CPC Mémoire Écrite? ¿Hay algún nuevo formato multimedia que te gustaría incluir?
ACME nunca se concibió como un centro multimedia, sino más bien como una colección de documentos bien organizados para consultar y descargar. Por lo tanto, seguirá fiel a este espíritu, con su interfaz colorida.
Ahora es posible sincronizar la carpeta en línea de ACME con una carpeta local en un dispositivo de almacenamiento con capacidad para aproximadamente 1 TB de datos. Vendo el script por unos pocos euros, principalmente para ayudar a cubrir mis gastos de alojamiento.
No pretendo seguir desarrollando ACME como tal: ya ha cumplido su objetivo. Sin embargo, es evidente que con el tiempo seguirán apareciendo nuevos documentos.
Además de ACME, sigo dedicándome a mi trabajo como autor y escritor, que deseo retomar lo antes posible y de forma más regular. Por lo tanto, necesito dejar el desarrollo de ACME en pausa.
| Documentos históricos alojados en ACME. |
¿Qué nos puedes contar sobre los retos técnicos a los que te enfrentaste al poner en marcha este proyecto? ¿Cómo han ido aumentando los recursos a lo largo de estos años? ¿Cuál es la capacidad actual de la infraestructura necesaria para mantener una fuente de conocimiento tan enorme?
No tuve ningún problema técnico de verdad. La página se fue creando poco a poco y la fui mejorando gradualmente, basándome en un núcleo de JavaScript que muestra el árbol de documentos. A partir de ahí, lo que marcó la diferencia fue sobre todo el tiempo que dediqué a pulir la página y hacerla más fácil de usar.
En cuanto al escaneo, he pasado de un pequeño escáner de formato A4 a uno grande de formato A3 sin márgenes, donado por la comunidad ACME. Esto ha facilitado mucho el escaneo de documentos de gran tamaño. Antes era una auténtica pesadilla, por ejemplo, con la revista francesa Hebdogiciel, cuyas páginas son tan grandes como las de un periódico impreso.
Así que, en esencia, no hubo ningún reto técnico real e insuperable. El principal problema se reduce, en realidad, al tiempo: el tiempo necesario para encontrar, reservar y luego dedicar a gestionar todo adecuadamente. Todo ese tiempo que ya no dedicas a ti mismo: el segundo golpe emocional.
| Tarjeta de visita de Infogrames alojada en ACME |
Si se nos permite la pregunta: ¿cuánto te cuesta mantener Amstrad CPC Mémoire Écrite?
La mayor parte de la inversión ya la tengo atrás, sobre todo la compra de libros en varios idiomas para poder escanearlos. Actualmente, ACME me cuesta unos veinte euros al mes, únicamente para cubrir los gastos de alojamiento de la página web. Tengo la suerte de contar con un contrato de alojamiento con tráfico ilimitado. Además, hay otros gastos que surgen de vez en cuando a lo largo del año, como el nombre de dominio, el certificado SSL y, sin duda, algunos otros gastos puntuales que no se me ocurren ahora mismo.
El aspecto económico se está convirtiendo en una carga cada vez más pesada, en un momento en el que todo el mundo busca ahorrar dinero, ya que el coste de la vida se ha vuelto francamente desorbitado, mientras que los salarios del sector público apenas aumentan. Por eso, de vez en cuando, organizo pequeñas iniciativas, como la venta de merchandising. No lo resuelve todo, pero al menos ayuda a cubrir algunos gastos y a mantener la página abierta para todos los aficionados al CPC.
| Manual chino del Amstrad CPC |
¿Cómo pueden ayudarte los usuarios con Amstrad CPC Mémoire Écrite? ¿Aceptas donaciones? ¿Cómo pueden enviarte material relacionado con Amstrad para que lo conserves con la alta calidad característica de Amstrad CPC Mémoire Écrite?
Sí, sigo abierto a recibir donaciones. Me ayudan a sufragar los gastos de alojamiento de ACME, sobre todo ahora que cada vez es menos habitual comprar libros. Y, seamos sinceros, también me permiten darme algún capricho de vez en cuando. Además, sé que hay gente que siente la necesidad de expresar su gratitud de una forma u otra.
Las donaciones se pueden realizar muy fácilmente a través de PayPal a la siguiente dirección: fredisland@acpc.me.
Para enviar un documento escaneado que aún no esté disponible en ACME, puedes utilizar cualquier método que te resulte más cómodo, como un servicio de transferencia de archivos. A continuación, solo tienes que enviarme el enlace de descarga utilizando la misma dirección de correo electrónico que uso en PayPal.
Si quieres prestarme un libro para digitalizarlo, puedes ponerte en contacto conmigo directamente por correo electrónico o a través de Facebook Messenger: https://www.facebook.com/fredisland/.
Por último, me gustaría animar a cualquiera que tenga en su poder algún documento relacionado con el Amstrad CPC y que aún no se haya conservado a que se ponga en contacto conmigo para que podamos hablar sobre cómo digitalizarlo. Aún no sabemos si las generaciones futuras nos lo agradecerán, pero siempre será uno de esos pequeños pilares de la historia.
¿Alguna última palabra para nuestros lectores?
Dada la ola de calor que estamos viviendo ahora mismo, yo diría: ¡bebed (agua 😊)! Y, de paso, añadiría esto: esforzaos al máximo por hacer lo que os gusta y, después, aprended a amar lo que hacéis. Así seréis más felices y os parecerá mucho menos un trabajo.
Muchísimas gracias por tu amabilidad :-)
Gracias por tener la paciencia de leer esto; es que tiendo a divagar un poco 😁. Y te deseo todo lo mejor para que tengas un futuro lleno de alegría y satisfacciones con la revista.
English Interview
First of all, let me thank you for accepting this interview. Please, introduce yourself to our readers. Who is Frédéric? What does he do for a living?
Hello, José. Thank you for inviting me to share a little bit about my life with you and your followers. Introducing myself is always a bit of a challenge, so I’m going to stick to the world of AMSTRAD.
My name is Frédéric BELLEC, known online as ‘Fredisland’, a username I’ve been using since the early 2000s. I am the creator of the SILIPACK music software for the CPC 6128 (published by ESAT Software), the KEEP COOL floppy disk fanzine — three issues — and, since 2022, the print edition of the KEEP COOL fanzine, with one issue published so far.
I’ve also written a few unpretentious articles for magazines, but, generally speaking, I prefer to stay out of the limelight. I think I share a rather similar problem with vampires: I’m afraid of the light.
Finally – and this is why we’re chatting – I am the creator and administrator of the AMSTRAD CPC MÉMOIRE ÉCRITE website — https://acpc.me —, which went live around 2014. ACME is a digital preservation site dedicated to literature relating to the Amstrad CPC: books, manuals, magazines and documentation of all kinds.
In my day job, I’m a teaching assistant at a secondary school situated one kilometre from my home.
| Keep Cool! |
How and when did your interest in technology start?
No idea! But, as far back as I can remember, I’ve always been fascinated by technology, by anything that makes you rack your brains, by anything that makes you ask yourself, ‘But how does that work?’. When I was very young, my father – who was more of a technician than my mother, who was more of a literary type – showed me how to draw a sugar cube in perspective. I was proud of it, and that love of 3D representation has never really left me.
Even today, I’m still interested in new technologies, but I belong to a generation that has managed to retain a certain degree of control over its environment. I haven’t yet managed to become a slave to my machines 🙂.
Which were the first machines that entered your life?
It was the Sinclair ZX81 in 1983. I’d seen it at a mate’s house, and I fell in love with that little piece of technology, without even imagining what I might be able to do with it. All I could see was a little black contraption with a flat keyboard, plugged into a huge television. That was enough for me to imagine having a brilliant time with it. My passion for computing has never waned since.
Over time, I moved on to the Oric-1 (brilliant for music, but the keyboard was rubbish), then the Thomson MO5, on which I wrote loads of programmes (I loved using the light pen). Then came the CPC 6128, which was superseded a few years later by the Amiga 500 and then the Amiga 1200 – my fondest memories. And when the Amiga 1200 broke down, I crossed over to the dark side by buying my first PC, a 386, I think.
We are speaking with you today regarding your incredible Library of Alexandria about the Amstrad. We are talking, of course, about Amstrad Mémorie Écrite. How did the Amstrad enter your life?
I first came across the CPC through the 6128 model, which was on display in a shop window at the time. The official AMSTRAD demo was playing on a loop. I was completely captivated by the changing colours in the wireframe graphics. I didn’t realise at the time that it wasn’t actually an animation.
But I couldn’t afford my 6128 until much later, after a period with the ZX81 – budget constraints being what they were. It was with my first pay cheque that I bought a 6128 on credit from a Parisian retailer well known in France: General. I’d also added a TV tuner and a Competition Pro joystick to the package.
Those were such happy times!
| Frédéric's computer ca. 1990. |
What are the first games that come to your mind? Which one were your favourites?
Many games have kept me entertained in the evenings. So, off the top of my head, I’ll mention ‘Aliens’ (a game I won in a competition run by a French magazine), which had me on the edge of my seat because the suspense was so intense, ‘Le survivant’ (a game on cassette won in a radio competition), ‘Arkanoid’ (my brother and I used to bet our afternoon drinks on it), ‘MGT’, ‘Bactron’, ‘SRAM’, ‘Boulderdash’, Raffaele Cecco’s games (‘Cybernoid’, ‘Exolon’), ‘ZOX 2099’, ‘Bob Winner’, ‘Ball Breaker’, ‘Relief Action’, ‘Z Comme Zark Davor’, ‘Tempest’, ‘Soul of a Robot’, ‘Classic Invaders’, ‘Crafton & Xunk’, and, of course, the inevitable and indispensable ‘Rick Dangerous’. There are plenty of others I’ve had a blast playing, but you’ve got the main ones as far as I’m concerned.
If I had to pick just one, it would be ‘Aliens’, because of its atmosphere, even though it’s slow and repetitive.
The games that annoyed me: ‘Captain Blood’, ‘Barbarian’, and fighting games in general.
On the practical side, ‘Advanced OCP Art Studio’, the drawing software that came with the AMX mouse, and the unbeatable ‘Discology’.
| Advanced OCP Art Studio. Source: CPC-Power |
Were games enough for you or did you feel the urge to learn how to code for the machine? Did the Amstrad help bring out your creativity? In which ways?
The AMSTRAD met my need to fuel my creativity; it did not create that need. So it wasn’t the games that drew me to the world of microcomputing, but the opportunity to create that drew me to the machine.
I’ve always felt the need to produce, to create, to generate… I’m still wired that way today, and I hope they’ll put Wi-Fi in my coffin. So games were just one part of the creative process, like any other, but I preferred coding utilities in MODE 2.
Like many people, I had floppy disks full of all sorts of programmes and routines. I really enjoyed the direct interaction with the machine. That didn’t stop me from spending long evenings playing certain games, though.
| Silipack |
We can find an astonishing amount of books and magazines in Amstrad Mémorie Écrite. Which magazines and books were your favourites back in the day? Did you ever learn something in those books and magazines that were so useful that you still use that information nowadays?
I will focus solely on French literature, featuring essential magazines such as Hebdogiciel — covering multiple platforms —, Amstrad 100%, CPC Infos, Amstrad Magazine/AM-Mag, Amstrad Hebdo and Floppy Strad.
Every new issue brightened up my day. Just popping down to the bookshop to see if a new issue had come out was a real treat in itself. It was a very different time from today, which is plagued by fast consumption. My parents were kind enough to buy all of this for me, even though they didn’t have a penny to their name.
When it came to books, the Micro Application, Sybex and PSI series were essential reading. Europe had a very rich selection of IT literature back then.
These days, I rarely use the CPC. And when I’m testing something, I use an emulator. I have lots of other interests on the go, but my two CPCs — the 464 and the 6128 — take pride of place in what I call my ‘vintage room’, a little nook dedicated to the 1980s, complete with miniatures, dioramas, synthesisers… It’s also my little DIY corner.
The CPC belongs to a bygone era. I can hardly say that this era is of any practical use to me today. But it continues to fuel a sense of nostalgia for a more carefree time. And for that reason alone… the CPC is useful!
How long did you use your Amstrad CPC? When did you stop using it and which machine took its place in your everyday life?
I used my CPC 6128, which I’d bought on credit with my first pay cheque, for many years. Until the day I discovered the Amiga 500 – which a friend had lent me – and put the CPC away.
I then spent a lot of time on SoundTracker and ProTracker, my favourite programmes on the Amiga. When it came to music, they offered me possibilities that the CPC simply didn’t have. That was the deciding factor.
| ACME |
When did you feel the urge to come back to your beloved Amstrad CPC? What brought you back? When was Amstrad Mémoire Écrite born? How many people start the project? What motivated you to start this huge project?
It was really in 2013 that the project got underway. A very difficult year in my life. At that point, I felt the need, mentally, to focus on the years when my life was less of a struggle, or even somewhat pleasant. I naturally found myself drawn back to the AMSTRAD years, the 1980s when I was leaving secondary school, when the world of microcomputing was brimming with technological innovations. Writing code, then seeing your programme run: Blimey, it’s absolutely brilliant! And it still is, for that matter.
I then decided to collect as much literature as possible relating to the AMSTRAD CPC, to build myself a little haven of carefree nostalgia. This collection led to the creation of the ACME website, so that everyone could enjoy AMSTRAD literature, in all languages. It all happened quite naturally, and then the project took on a scale I hadn’t particularly expected.
I have never sought to compete with CPC-POWER and CPC-RULEZ, whose administrators I am on excellent terms with. These sites have been around for a very long time and offer a wider range of software. Instead, I wanted to focus on multilingual written material: books, documentation, manuals, journals… And it all came together. Since then, I’ve rebuilt my life, and ACME is still going strong.
There’s only one person behind ACME, as I was all on my own in my distress — that was the emotional bit. However, when it comes to the scans, I’m now getting help from my loyal supporters Rafael ‘Rafa’ in Spain and Maxime ‘KailoKyra/KLO’ in France. From time to time, I also receive little gems sent in by other users.
| Amstrad CPC Manuals |
Where does the first material of Amstrad Mémoire Écrite come from?
Where did the first Amstrad Mémoire Écrite documents come from?
From the internet, quite simply. I collected and then organised everything I could find, which involved a great deal of sorting, as there were many duplicates and the quality varied considerably. That is also why I set about rescaning much of the existing material in high resolution. It was a mammoth task, and it’s almost a miracle that I managed to pull it off.
To date, nearly 2,000 files bear the ACME seal, which guarantees the quality with which the documents in question have been scanned. It’s such a huge number that I find myself thinking I must have sacrificed important things in my life to get to this point. Am I mad, or desperate? Or, at the very least, a bit unreasonable? I’d rather not know the answer 😊.
Just for our readers to understand the size of this project: How many books, magazines, etc, do Amstrad Mémoire Écrite store nowadays? In how many languages?
Today’s figures:
Some details:
- 17 languages
- 25 encyclopaedias comprising 825 volumes
- 66 user guides
- 669 books
- 6,698 journals
At some point you set up a high quality standard for the new material that you upload to Amstrad Mémoire Écrite. What moved you to make that decision? It surely increased the costs of maintenance ;-) Which criteria did you use? What are the actual standards for your new scans?
As soon as I started scanning or rescaning books, I did so in high resolution, at 300 DPI. I didn’t want to go back to the original scans that were available, which were often heavily compressed and of limited quality. I needed to take it up a notch.
Over the years, I have refined my restoration techniques to improve the readability of the pages, whilst minimising compression to reduce – or even eliminate – artefacts. So yes, a beautiful, neatly scanned document does take up space. But this was a conscious choice from the outset, made possible by a hosting contract with unlimited data storage – an offer which, incidentally, wasn’t available to the public for very long. Without this contract, online storage would be much more of a problem today, unless I hosted the server at home. But there’s no way I’m sharing my broadband: that little gem is far too precious 😊. I’d like to take this opportunity to thank David ‘Two Mag’ Forgette once again, who hosts a mirror of the site on his own server.
Nowadays, when the book is quite thin and in black and white, I tend to opt for a 600 DPI scan. The same goes for posters. But the vast majority of documents are still scanned at 300 DPI.
Scanning, however, is only the first and most thankless of the tasks. The restoration work – which involves formatting the document according to its original condition – is very time-consuming. As I’m not a fan of Photoshop, I mainly use PaintShop Pro for digital processing.
After so many years and so many thousands of pages scanned: How do you get new material nowadays?
For some time now, the scans we’ve been receiving have mainly come from Rafael and Maxime. Rafael scans the Spanish magazines he owns — magazines that ACME already has, but in lower quality and resolution — and then sends me the image files. I then take care of formatting everything to produce high-quality PDFs.
As for Maxime, he’s brilliant at tracking down books in countries that you’d struggle to even pinpoint on a map. He scans everything and sends me a finished product of ACME quality. He does a superb job.
What´s the rarest and strangest material that you host on Amstrad Mémoire Écrite? Which one made you the most happy when you were finally able to put your hands on it?
There are several that have made a particular impression on me. I’m thinking in particular of the Chinese manuals for the CPC 464, the Greek and Polish manuals for the CPC 6128, and the Turkish manuals for both machines. Maxime is very good at tracking down these kinds of unlikely books.
The French WEKA technical documentation also required a mammoth effort to track down all the booklets. Many of the books have a story of their own, as tracking them down was at times a real struggle.
As far as the French-language material is concerned, barring any unpleasant surprises, I can confirm that the entire body of literature has been located: textbooks, journals and books. In other languages, there are still a few gaps, but the essentials are there.
No book makes me happier than any other. Every new addition is a treasure in its own right. It goes without saying that, in the past, I looked forward to some of them with great anticipation, especially when there were still significant gaps in the library. This was particularly true of the CPC Manuals, which took a long time to complete the collection — even though there is still one missing.
| Manual in Turkish |
After so many years: Is there still any holy grail that you know it exists but it's impossible to obtain? For which one would you sell your soul?
The most urgent:
- The 464 manual in Norwegian;
- The novel *Mandragore* by Christian BALLANDRA, in French, which came with the game of the same name;
- The book *COMPILATION CPC 5 to 6* (published by SORACOM).
As for the last two, I know who has them. I’ve even been promised on several occasions that they’d be lent to me long enough to scan them. But that’s as far as it went. Clearly, everyone has their own definition of the word ‘promise’.
Many repositories of Games faced legal trouble. What´s the status with books and magazines? Did you ever get a legal request to take down anything?
In the ten-plus years that ACME has been in existence, I have never received a single threat or warning regarding its content.
However, for my part, I have removed from ACME any content taken from publications that are still on sale and therefore still protected by copyright, whether they be books or magazines: Fusion, Retro Gamer, Eight Bit, Retro Gamer Collection, Retro Micro Games Action, Technosaures, Videogamer Retro, etc.
PCW Wiki had also contacted me to ask that I explicitly mention what books and journals come from their site. This has been done.
That’s it; it never went any further than that. Or perhaps I simply don’t remember. Digital preservation work doesn’t bring in any money; it’s mainly about keeping the past alive and, in my view, is more a form of public service. So I’m actually expecting to be awarded a medal 😁.
On the contrary, I can share a really nice anecdote about the book I.A. sur AMSTRAD CPC – Langages et formes, published by PSI. For a long time, it was impossible to get hold of a copy. So I tried a slightly different approach: I tracked down one of its authors, Éric or Thierry Lévy-Abegnoli, on Facebook. I managed to get in touch with Thierry fairly quickly. I asked him, without really expecting much, if he still had a copy of his book. And he readily agreed to part with one, so that it could be digitised and preserved. As Thierry lived in the Paris area, I sent Maxime over there straight away. He came back from the author’s house with not one, but two copies: one for him, and one for me, to be scanned — with a dedication, no less. It all happened very quickly, in a simple, cordial and truly pleasant exchange. The dedication was, of course, scanned as well; it appears on the last page of the book and is reproduced below.
What are your plans for the future of Amstrad Mémoire Écrite? Any new media form that you would like to include?
ACME was never intended to be a multimedia centre, but rather a collection of well-organised documents to browse and download. It will therefore remain true to this spirit, with its colourful interface.
It is now possible to synchronise the online ACME folder with a local folder on a storage device capable of holding around 1 TB of data. I’m selling the script for a few euros, mainly to help cover my hosting costs.
I do not wish to develop ACME as such: it has achieved its objective. However, new documents will, of course, continue to appear over time.
Alongside ACME, I still have my work as an author and writer, which I wish to resume as soon as possible and on a more regular basis. I therefore need to put ACME on hold.
| Plenty of historical documents hosted on ACME |
What can you tell us about the technical challenges that you faced to start this project? How did the resources increase along these years? What´s the actual capacity of the infrastructure needed to maintain such a huge source of knowledge?
I didn’t encounter any real technical issues. The site was built bit by bit, and I gradually improved it, building around a JavaScript core that displays the document tree. After that, it was mainly the time spent polishing the site and making it user-friendly that made the difference.
As for scanning, I’ve switched from a small A4 scanner to a large borderless A3 scanner, donated by the ACME community. This has made scanning large documents much easier. It used to be a real nightmare, for example, with the French magazine *Hebdogiciel*, whose pages are as big as those of a print newspaper.
So, essentially, there weren’t any real, insurmountable technical challenges. The main problem is really down to time: the time needed to find, set aside and then devote to managing everything properly. All that time you’re no longer spending on yourself — the second emotional blow.
| Visit card hosted in ACME |
If we may ask: how much does it cost you to maintain Amstrad Mémoire Écrite?
The bulk of the investment is now behind me, particularly the purchase of books in various languages so that I can scan them. These days, ACME costs me around twenty euros a month, purely to cover the website’s hosting costs. I’m lucky enough to have a hosting contract with unlimited data allowance. On top of that, there are other costs that crop up from time to time throughout the year, such as the domain name, the SSL certificate, and no doubt a few other incidental expenses that I can’t necessarily think of off the top of my head at the moment.
The financial aspect is becoming an increasingly heavy burden, at a time when everyone is looking to save money, with the cost of living having become frankly outrageous whilst public sector pay is not really increasing. So, from time to time, I organise small initiatives, such as selling merchandise. It doesn’t solve everything, but it at least helps to plug a few gaps and keep the site open for all CPC fans.
| Amstrad CPC 464 chinesse manual |
How can users help you with Amstrad Mémoire Écrite? Do you accept donations? How can people send you Amstrad related material to be preserved with the high quality typical of Amstrad Mémoire Écrite?
Yes, I’m still open to donations. It helps me pay for ACME’s hosting costs, especially as buying books is becoming increasingly rare these days. And, let’s be honest, it also allows me to treat myself from time to time. I also know that some people feel the need to express their gratitude in one way or another.
Donations can be made very easily via PayPal to the following address: fredisland@acpc.me.
To send a scanned document that is not yet available on ACME, you may use any method that suits you, such as a file transfer service. You then simply need to send me the download link using the same email address used for PayPal.
If you wish to lend me a book for the purpose of digitising it, you can contact me directly by email or via Facebook Messenger: https://www.facebook.com/fredisland/.
Finally, I would encourage anyone who owns a document relating to the Amstrad CPC and which has not yet been preserved to contact me so that we can discuss how to digitise it. We don’t yet know whether future generations will thank us, but it will always be one of those small building blocks of history.
Any last words for our readers?
Given the heatwave we’re currently experiencing, I’d say: drink (water 😊)! And, incidentally, I’d add this: do your very best to do what you love, and then learn to love what you do. That way, you’ll be happier and it’ll feel much less like work.
Thank you so much for your kindness :-)
Thank you for having the patience to read this – I do tend to ramble a bit 😁. And I wish you all the best for a joyful and rewarding future with your podcast.
Interview en français
Tout d’abord, permettez-moi de vous remercier d’avoir accepté cette interview. Veuillez vous présenter à nos lecteurs. Qui est Frédéric ? Que fait-il dans la vie ?
Bonjour José. Merci pour ton invitation à partager un petit bout de ma vie avec toi et tes followers. La présentation est toujours un exercice difficile, alors je vais rester dans l’univers AMSTRAD.
Je m’appelle Frédéric BELLEC, pseudo « Fredisland », que j’utiliser depuis le début des années 2000. Je suis l’auteur du logiciel musical SILIPACK sur CPC 6128 (édité par ESAT Software), du fanzine sur disquette KEEP COOL — 3 numéros — et, depuis 2022, du fanzine KEEP COOL en édition papier, avec un premier numéro publié pour l’instant.
J’ai également écrit quelques articles sans prétention pour des revues, mais, globalement, je préfère rester dans l’ombre. Je pense partager avec les vampires un problème assez comparable : je crains la lumière.
Enfin, et c’est pour cette raison que nous papotons ensemble, je suis le créateur et administrateur du site AMSTRAD CPC MÉMOIRE ÉCRITE — https://acpc.me —, mis en ligne autour de 2014. ACME est un site de préservation numérique consacré à la littérature liée à l’Amstrad CPC : livres, manuels, revues, documentations en tous genres.
Dans la vie, je suis assistant d’éducation dans un lycée situé à un km de chez moi.
| Keep Cool! |
Comment et quand votre intérêt pour la technologie a-t-il commencé ?
Aucune idée ! Mais, d’aussi loin que je me souvienne, j’ai toujours été passionné par la technique, par tout ce qui oblige à bousculer la cervelle, par tout ce qui pousse à se demander : « Mais comment ça marche ? ». Quand j’étais tout petit, mon père, davantage technicien que ma mère, plutôt littéraire, m’avait montré comment dessiner un cube de sucre en perspective. J’étais fier, et ce goût pour la représentation en 3D ne m’a jamais vraiment quitté.Aujourd’hui encore, je m’intéresse aux nouvelles technologies, mais je fais partie d’une génération qui a su conserver une certaine maîtrise de son environnement. Je n’ai pas encore réussi à devenir l’esclave de mes machines 🙂.
Quelles ont été les premières machines à entrer dans votre vie ?
En 1983, ce fut le Sinclair ZX81. Je l’avais vu chez un copain, et je suis tombé amoureux de ce petit bout de technologie, sans même imaginer ce que je pourrais bien lui faire faire. Je voyais un bidule tout noir, avec un clavier plat, branché à une énorme télévision. Ça me suffisait déjà pour envisager de m’éclater avec. Ma passion pour l’informatique n’a jamais faibli depuis.
Je suis passé, avec le temps, à l’Oric-1 (génial pour la musique, mais clavier nul), au Thomson MO5 sur lequel j’ai codé des tonnes de programme (j’adorais l’usage du stylo optique). Puis est arrivé le CPC 6128, détrôné quelques années plus tard par à l’Amiga 500 puis l’Amiga 1200, mes meilleurs souvenirs. Et quand l’Amiga 1200 est tombé en panne, j’ai basculé du côté sombre en achetant mon premier PC, un 386, je crois.
Nous échangeons aujourd’hui avec vous au sujet de votre incroyable Bibliothèque d’Alexandrie de l’Amstrad. Nous parlons bien sûr d’Amstrad Mémoire Écrite. Comment l’Amstrad est-il entré dans votre vie ?
J’ai connu le CPC avec le modèle 6128, alors exposé en vitrine dans un magasin. La démo officielle AMSTRAD tournait en boucle. Les cycles de couleurs sur les graphismes en fil de fer m’avaient totalement subjugué. Je ne savais alors pas encore que ce n’était pas une réelle animation.
Mais je n’ai pu m’offrir mon 6128 que bien plus tard, après un passage par le ZX81, budget oblige. C’est avec ma première paie que je me suis acheté à crédit un 6128 auprès d’une enseigne parisienne très connue en France : General. J’avais aussi ajouté à l’ensemble un tuner TV et un joystick Competition Pro.
Que du bonheur, ces années-là !
| Frédéric's computer ca. 1990. |
Quels sont les premiers jeux qui vous viennent à l’esprit ? Lesquels faisaient partie de vos préférés ?
Bien des jeux ont occupé mes soirées. Alors dans l’urgence, je cite « Aliens » (un jeu gagné suite à un concours lancé par une revue française) qui me mettait dans tous mes états tant le suspense était intense, « Le survivant » (un jeu sur cassette gagné suite à un concours radiophonique), « Arkanoid » (on pariait l’apéro dessus avec mon frère), « MGT », « Bactron », « SRAM », « Boulderdash », les jeux de Raffaele Cecco (« Cybernoid », « Exolon »), « ZOX 2099 », « Bob Winner », « Ball Breaker », « Relief Action », « Z Comme Zark Davor », « Tempest », « Soul of a Robot », « Classic Invaders », « Crafton & Xunk », et bien entendu l’inévitable et indispensable « Rick Dangerous ». Il y en a encore bien d’autres sur lesquels je me suis éclaté, mais tu as un gros essentiel me concernant.
Si je devais n’en garder qu’un : « Aliens », à cause de son ambiance, même s’il est lent et répétitif.
Les jeux qui m’énervaient : Captain Blood, Barbarian, les jeux de combat en général.
Côte utilitaire, Advanced OCP Art Studio, le logiciel de dessin fourni avec la souris AMX, et l’indétrônable Discology.
| Advanced OCP Art Studio. Source: CPC-Power |
Les jeux vous suffisaient-ils, ou avez-vous ressenti le besoin d’apprendre à programmer sur cette machine ? L’Amstrad a-t-il contribué à faire émerger votre créativité ?
L’AMSTRAD a répondu à mes besoins d’alimenter ma créativité, il ne les a pas créés. Ce ne sont donc pas les jeux qui m’ont attiré vers le milieu de la micro-informatique, mais la possibilité de créer qui m’a attiré vers la machine.
J’ai toujours eu besoin de produire, de créer, de générer… Je suis encore aujourd’hui câblé comme ça et j’espère qu’on mettra le WIFI dans mon cercueil. Les jeux n’ont donc occupé qu’une partie comme une autre des processus de création, mais je préférais coder des utilitaires en MODE 2.
Comme beaucoup, j’avais des disquettes remplis de plein de programmes, de routines. Le contact direct avec la machine me plaisait beaucoup. Ce qui ne m’a pas empêché de passer longues soirées sur certains jeux.
| Silipack |
On trouve une quantité impressionnante de livres et de magazines dans Amstrad Mémoire Écrite. Quels étaient vos magazines et livres préférés à l’époque ? Avez-vous appris, dans ces livres et magazines, quelque chose de si utile que vous l’utilisez encore aujourd’hui ?
Je parlerai uniquement de la littérature française, avec des revues incontournables comme Hebdogiciel — multi-machines —, Amstrad 100%, CPC Infos, Amstrad Magazine/AM-Mag, Amstrad Hebdo ou encore Floppy Strad.
Chaque parution éclairait ma journée. Le simple fait d’aller jusqu’à la librairie pour vérifier si un nouveau numéro était sorti était déjà un vrai bonheur. C’était une époque bien différente de celle d’aujourd’hui, gangrenée par la consommation rapide. Mes parents avaient la gentillesse de m’acheter tout cela, eux qui n’avaient pourtant pas un sou.
Côté livres, les collections Micro Application, Sybex et PSI étaient incontournables. L’Europe était alors très bien fournie en littérature informatique.
Aujourd’hui, j’utilise rarement le CPC. Et quand je teste quelque chose, je passe par un émulateur. J’ai beaucoup d’activités en parallèle, mais mes deux CPC — 464 et 6128 — trônent dans ce que j’appelle ma « pièce vintage », une petite grotte à l’honneur des années 80, avec miniatures, dioramas, synthés… C’est aussi mon petit coin bricolage.
Le CPC appartient à une époque. Je peux difficilement dire que cette époque m’est utile aujourd’hui au sens pratique du terme. Mais elle continue d’alimenter la nostalgie d’une période plus insouciante. Et rien que pour cela… le CPC est utile !
Pendant combien de temps avez-vous utilisé votre Amstrad CPC ? Quand avez-vous arrêté de l’utiliser et quelle machine l’a remplacé dans votre vie quotidienne ?
J’ai utilisé mon CPC 6128, acheté à crédit avec ma première paie, pendant de nombreuses années. Jusqu’au jour où la découverte de l’Amiga 500, prêté par un ami, m’a fait ranger le CPC.
J’ai ensuite passé beaucoup de temps sur SoundTracker et ProTracker, mes logiciels préférés sur Amiga. Pour la musique, ils m’offraient des possibilités que le CPC ne possédait pas. Ce fut le critère de bascule.
| ACME |
Quand avez-vous ressenti le besoin de revenir à votre cher Amstrad CPC ? Qu’est-ce qui vous a ramené vers lui ? Quand Amstrad Mémoire Écrite est-il né ? Combien de personnes ont lancé le projet ? Qu’est-ce qui vous a motivé à démarrer ce vaste projet ?
C’est surtout en 2013 que le projet a démarré. Une année très difficile de ma vie. J’ai alors ressenti le besoin, mentalement, de me focaliser sur les années durant lesquelles ma vie était moins pénible, voire semi-agréable. Je suis naturellement retombé sur les années AMSTRAD, les années 80 où je sortais du lycée, où la micro-informatique était généreuse en nouveautés technologiques. Coder, puis voir son programme tourner : bon sang, mais qu’est-ce que c’est beau ! Et ça l’est toujours, d’ailleurs.
J’ai alors eu la volonté de collecter le maximum de littérature liée à l’AMSTRAD CPC, pour me construire ma petite grotte de nostalgie insouciante. Cette collecte a mené à la mise en place du site ACME, afin de faire profiter tout le monde de la littérature AMSTRAD, toutes langues confondues. Cela s’est fait assez naturellement, puis le projet a pris des proportions auxquelles je ne m’attendais pas spécialement.
Je n’ai jamais cherché à concurrencer CPC-POWER et CPC-RULEZ, avec les administrateurs desquels j’entretiens d’excellents rapports. Ces sites existent depuis fort longtemps et sont davantage fournis en logiciels. J’ai plutôt voulu me limiter aux écrits multilingues : livres, documentations, manuels, revues… Et la mayonnaise a pris. Ensuite, j’ai reconstruit ma vie, et ACME est toujours là.
Il n’y a qu’une seule personne derrière ACME, puisque j’étais tout seul dans ma détresse — c’était la séquence émotion. Mais, pour les scans, je me fais aujourd’hui aider par les fidèles Rafael « Rafa », en Espagne, et Maxime « KailoKyra/KLO », en France. De temps à autre, je reçois aussi de petites pépites envoyées par d’autres utilisateurs.
D’où provenaient les premiers documents d’Amstrad Mémoire Écrite ?
D’où provenaient les premiers documents d’Amstrad Mémoire Écrite ?
D’Internet, tout simplement. J’ai collecté puis organisé tout ce que j’ai trouvé, en faisant un important travail de tri, car il y avait beaucoup de doublons et des niveaux de qualité très variables. C’est aussi pour cette raison que j’ai entrepris de rescanner en haute résolution une grande partie de ce qui existait déjà. Un chantier titanesque, et c’est presque un miracle d’y être parvenu.
À ce jour, près de 2 000 fichiers portent le sceau ACME, qui garantit le niveau de qualité avec lequel les documents concernés ont été scannés. C’est tellement énorme que je me dis que j’ai forcément dû sacrifier des choses importantes de ma vie pour en arriver là. Suis-je fou, ou désespéré ? Ou, a minima, peu raisonnable ? Je préfère ne pas connaître la réponse 😊.
Pour que nos lecteurs comprennent l’ampleur de ce projet : combien de livres, magazines, etc., Amstrad Mémoire Écrite conserve-t-il aujourd’hui ? Dans combien de langues ?
Quelques détails :
- 17 langues
- 25 encyclopédies éclatées en 825 fascicules
- 66 manuels d’utilisation
- 669 livres
- 6698 revues
À un moment donné, vous avez défini un niveau de qualité élevé pour les nouveaux documents que vous mettez en ligne sur Amstrad Mémoire Écrite. Qu’est-ce qui vous a poussé à prendre cette décision ? Cela a sûrement augmenté les coûts de maintenance ;-) Quels critères avez-vous utilisés ? Quelles sont les normes actuelles pour vos nouvelles numérisations ?
Dès que j’ai commencé à scanner ou à rescanner des ouvrages, je l’ai fait en haute résolution, en 300 DPI. Je ne voulais pas revenir aux premiers scans disponibles, souvent très compressés et de qualité limitée. Il fallait passer un niveau au-dessus.
Avec les années, j’ai perfectionné mes techniques de restauration afin d’améliorer la lisibilité des pages, tout en limitant la compression pour réduire, voire supprimer, les artefacts. Alors oui, un beau document proprement scanné prend de la place. Mais c’était un choix réfléchi dès le départ, rendu possible par un contrat d’hébergement illimité en quantité de données, une offre qui n’est d’ailleurs pas restée très longtemps proposée au public. Sans ce contrat, le stockage en ligne serait aujourd’hui beaucoup plus problématique, à moins d’héberger le serveur chez moi. Mais il n’est pas question que je partage mon débit : cette petite chose-là est trop précieuse 😊. J’en profite pour remercier à nouveau David « Two Mag » Forgette, qui héberge un miroir du site sur son propre espace.
Aujourd’hui, lorsque l’ouvrage est peu épais et monochrome, j’opte plutôt pour un scan en 600 DPI. Même chose pour les posters. Mais la grande majorité des documents reste scannée en 300 DPI.
Le scan n’est pourtant que la première et la plus ingrate des taches. Le travail de restauration est mise en forme, selon l’état du document originel, est très chronophage. Allergique à Photoshop, j’utilise essentiellement Paintshop Pro pour le traitement numérique.
Après tant d’années et tant de milliers de pages numérisées, comment obtenez-vous de nouveaux documents aujourd’hui ?
Depuis quelque temps, les arrivages de scans proviennent essentiellement de Rafael et de Maxime. Rafael scanne les revues espagnoles qu’il possède — revues qu’ACME possède déjà, mais dans des qualités et des résolutions moindres —, puis il m’envoie les fichiers images. Je me charge ensuite de tout mettre en forme pour produire de beaux PDF.
Quant à Maxime, il est très fort pour trouver des livres dans des pays qu’on aurait presque du mal à situer sur une carte. Il scanne tout et m’envoie un produit fini en qualité ACME. Il fait un superbe travail.
Quel est le document le plus rare et le plus étrange que vous hébergez sur Amstrad Mémoire Écrite ? Lequel vous a rendu le plus heureux lorsque vous avez enfin réussi à mettre la main dessus ?
Il y en a plusieurs qui m’ont marqué. Je pense notamment aux manuels en chinois pour le CPC 464, en grec et en polonais pour le CPC 6128, ou encore en turc pour les deux machines. Maxime est très fort pour trouver ce genre d’ouvrages improbables.
La documentation technique française WEKA a également demandé un travail titanesque pour retrouver l’intégralité des fascicules. Beaucoup de livres ont leur propre histoire, tant leur recherche a parfois relevé du véritable parcours du combattant.
En français, sauf mauvaise surprise, je peux affirmer que l’intégralité de la littérature a été retrouvée : manuels, revues, livres. Dans les autres langues, il reste encore quelques trous, mais l’essentiel est là.
Aucun ouvrage ne me rend plus heureux qu’un autre. Chaque nouveauté est un trésor à elle seule. Il est évident que, par le passé, j’en ai attendu certains avec beaucoup d’impatience, surtout lorsque la bibliothèque comportait encore de gros manques. C’était particulièrement vrai pour les manuels du CPC, dont la collection a été longue à compléter — même s’il en manque toujours un.
Après tant d’années, existe-t-il encore un Graal dont vous savez qu’il existe, mais qu’il est impossible d’obtenir ? Pour lequel seriez-vous prêt à vendre votre âme ?
Les plus urgents :- Le manuel du 464 en norvégien ;
- Le roman Mandragore de Christian BALLANDRA, en français, qui était livré avec le jeu du même nom ;
- Le livre COMPILATION CPC 5 à 6 (éditions SORACOM).
Pour les deux derniers, je sais qui les possède. J’ai même eu, à plusieurs reprises, la promesse d’un prêt, le temps de les scanner. Mais cela s’est arrêté là. Manifestement, chacun a sa propre définition du mot « promesse ».
De nombreux sites d’archives de jeux ont rencontré des problèmes juridiques. Quelle est la situation concernant les livres et les magazines ? Avez-vous déjà reçu une demande légale de retirer quelque chose ?
Mais de mon côté, j’ai retiré d’ACME tout contenu provenant de publications encore en vente et donc toujours protégées par le droit d’auteur, qu’il s’agisse de livres ou de revues : Fusion, Retro Gamer Old, Eight Bit, Retro Gamer Collection, Retro Micro Games Action, Retro Gamer Viejuno, Technosaures, Videogamer Retro, Retro Gamer Alt, etc.
PCW Wiki m’avait également contacté afin que je mentionne explicitement que les livres et revues provenant de leur site puissent être signalés. Cela a été fait.
Voilà, cela n’a jamais été plus loin. Ou alors, je n’en ai aucun souvenir. Le travail de préservation numérique ne rapporte rien, il consiste surtout à faire vivre le passé et relève davantage, à mes yeux, d’une forme d’utilité publique. Je m’attends donc plutôt à recevoir une médaille 😁.
À l’inverse, je peux citer une anecdote vraiment sympathique concernant le livre I.A. sur AMSTRAD CPC – Langages et formes, publié aux éditions PSI. Pendant longtemps, il a été impossible de mettre la main dessus. J’ai donc tenté une approche un peu différente : retrouver sur Facebook l’un de ses auteurs, Éric ou Thierry Lévy-Abegnoli. J’ai assez vite réussi à entrer en contact avec Thierry. Je lui ai demandé, sans trop y croire, s’il possédait encore un exemplaire de son ouvrage. Et il a accepté sans se faire prier d’en laisser partir un, afin qu’il puisse être numérisé et préservé. Comme Thierry habitait en région parisienne, j’ai dépêché Maxime sur place. Il est revenu de chez l’auteur avec non pas un, mais deux exemplaires : un pour lui, et un pour moi, destiné au scan — avec dédicace, s’il vous plaît. Tout s’est déroulé très vite, dans un échange simple, cordial et vraiment agréable. La dédicace a évidemment été scannée elle aussi ; elle figure en dernière page du livre et est reproduite ci-dessous.
Il est aujourd’hui possible de synchroniser le dossier ACME en ligne avec un dossier local, sur un support de stockage capable d’accueillir environ 1 To de données. Je vends le script quelques euros, surtout pour m’aider à payer les frais d’hébergement.
Je ne souhaite pas faire évoluer ACME en tant que tel : il a atteint son objectif. En revanche, de nouveaux documents continueront évidemment d’apparaître au fil du temps.
À côté d’ACME, j’ai toujours mon activité d’auteur-écrivain, que je souhaite reprendre au plus tôt et de façon plus soutenue. Il faut donc que je mette ACME entre parenthèses.
| Documents historiques conservés à l'ACME. |
Concernant les scans, je suis passé d’un petit scanner A4 à un gros scanner A3 sans bordure, offert par la communauté ACME. Les numérisations sont donc devenues beaucoup plus simples pour les grands documents. C’était par exemple une vraie galère avec la revue française Hebdogiciel, dont les pages sont aussi grandes qu’un quotidien papier.
Donc, au fond, il n’y a pas eu de véritable contrainte technique insurmontable. Le principal problème, c’est surtout le temps : le temps à trouver, à réserver, puis à consacrer à tout gérer proprement. Tout ce temps qu’on ne consacre plus à soi-même — seconde séquence émotion.
| Carte de visite d'Infogrames hébergée chez ACME |
L’aspect financier pèse de plus en plus, dans un contexte où tout le monde cherche à faire des économies, avec un coût de la vie devenu franchement indécent face à une rémunération dans la fonction publique qui, elle, n’augmente pas vraiment. De temps en temps, je lance donc de petites opérations, comme la vente de goodies. Cela ne règle pas tout, mais ça permet au moins de boucher quelques trous et de maintenir le site ouvert pour tous les fans de CPC.
| Manuel en chinois de l'Amstrad CPC 464 |
Comment les utilisateurs peuvent-ils vous aider avec Amstrad Mémoire Écrite ? Acceptez-vous les dons ? Comment les gens peuvent-ils vous envoyer des documents liés à l’Amstrad afin qu’ils soient préservés avec le niveau de qualité propre à Amstrad Mémoire Écrite ? Que diriez-vous aux personnes qui préservent des documents historiques liés à la rétro-informatique ?
Oui, je reste ouvert aux dons. Cela m’aide à payer l’hébergement d’ACME, d’autant que l’achat de livres devient aujourd’hui de plus en plus rare. Et puis, soyons honnête, cela me permet aussi de me faire plaisir de temps en temps. Je sais également que certaines personnes ressentent le besoin d’exprimer leur reconnaissance d’une manière ou d’une autre.
L’envoi d’un don peut se faire tout simplement via PayPal, à l’adresse suivante : fredisland@acpc.me.
Pour envoyer un document numérisé qui ne serait pas encore présent sur ACME, n’importe quel moyen adapté à l’expéditeur peut convenir, comme un service de transfert de fichiers. Il lui suffit ensuite de me communiquer le lien de téléchargement en utilisant la même adresse email utilisée pour Paypal.
S’il s’agit d’un prêt d’ouvrage dans le but de le numériser, il est possible de me contacter directement par email, ou via Facebook Messenger : https://www.facebook.com/fredisland/.
Enfin, à toute personne qui posséderait un document lié à l’univers de l’Amstrad CPC et qui ne serait pas encore préservé, je l’encourage à me contacter afin que nous voyions ensemble comment le numériser. On ne sait pas encore si les générations futures nous remercieront, mais cela fera toujours partie des petites pierres ajoutées à l’histoire.
Un dernier mot pour nos lecteurs ?
Vu la période de forte chaleur que nous traversons, je dirais : buvez (de l’eau 😊) ! Et, accessoirement, j’ajouterais ceci : faites tout votre possible pour faire ce que vous aimez, puis aimer ce que vous faites. De cette façon, vous serez plus heureux et vous aurez beaucoup moins souvent l’impression de travailler.
Et surtout, ne laissez personne vous décourager dans vos projets. Qu’ils vous paraissent futiles ou qu’ils le soient vraiment, s’ils vous tirent un sourire et vous mettent du baume au cœur, alors c’est déjà bon pour vous. Foncez ! Il vous restera toujours bien assez de temps, ensuite, pour passer aux choses importantes qui permettent de survivre dans cette société.
Merci beaucoup pour votre gentillesse :-)


No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.