24 de diciembre de 2023


4 de julio de 2013

Primer Concurso de RetroRelatos de RetroManiac - Freddy Hardest Prologue



Tercer puesto 1º Concurso RetroRelatos de RetroManiac

Freddy Hardest Prologue, por Alexandre "Alexkid"


-¿Qué ha pasado?... ¿Dónde coño estoy?...  - Freddy despertaba poco a poco de un ensoñamiento casi comatoso mientras le llegaba un alud de sensaciones.

Antes de darse cuenta de la situación en la que se encontraba, su cuerpo ya empezaba a mandarle esas señales que él tan bien sabía identificar. Un dolor inmenso de cabeza, sequedad en la boca, unas ganas casi irremediables de vomitar,  y algunas partes del cuerpo doloridas que no recordaba haberse golpeado. Sí, joder,  era una resaca.

Pero esta no era como las demás, esta vez no había despertado al lado de alguna rubia despampanante en una buena cama y con un caro amanecer artificial que ofrecían ciertas suites de moteles espaciales en el meteorito de turno.

Enseguida comprendió que esta vez la había cagado, y la había cagado de verdad.

-Joder…- Fue lo primero en salir de su boca al ver el cuadro de mandos hecho añicos y una botella de Jack Daniels vacía en el suelo.  Todo empezaba a cobrar sentido…  pero a Freddy casi le da un infarto al levantar la vista y ver la cúpula de su nave destrozada…  Casi por instinto de supervivencia, Freddy aguantó la respiración buscando bajo el asiento la botella de oxígeno de emergencia, mientras se daba cuenta de que, si no hubiera oxígeno donde quiera que se hubiera estrellado, ya estaría muerto hace ¿cuánto?

Al mismo tiempo que intentaba acomodar su dolorido cuerpo en el “Trono de Hierro”, como él lo llamaba, Freddy comenzó a recordar cómo había llegado hasta allí.

A su mente llegaban imágenes del mejor y más concurrido pub estelar de moda en todo el sector, el Sinclair 128K. Todo el mundo quería ir al Sinclair 128K, era de sobra conocido porque allí “todo el mundo acaba cargado”, como se solía decir.

Allí, Freddy se encontraba en su salsa ya que conocía a casi todo el mundo.  Había un ladrón llamado Goody, un tipo algo introvertido y siempre con un ladrillo en la mano, a Freddy le gustaba porque siempre podía beber cerveza con él, le daba energía decía.

Había otro tipo, siempre enfadado, no conocía su nombre pero todos le llamaban “Renegade”, a Freddy le divertía ver la facilidad que tenía para meterse en peleas, siempre él sólo contra un montón de gente.  –Hay que tener los cassettes bien puestos.- pensaba Freddy…

Pero esa noche iba a ser distinta, se dió cuenta en cuanto vio a un crío en pañales , gafas de sol y un coco en la mano entrar por la puerta. -Se me está yendo la olla…- pensó Freddy.

Pero él era un playboy, un juerguista mujeriego, no en vano le apodaban Freddy “Hardest”. Entre la maraña de personajes estrafalarios y extraños del Sinclair 128K, él estaba por encima. Estaba pixeladamente musculoso, tenía un tupé enorme y una mandíbula más enorme aún digna de aparecer en las mejores pantallas de carga. ¿Qué coño no podía hacer él?

La respuesta llegó rápida a su mente dolorida y cada vez más consciente… - Esquivar meteoritos borracho…- se dijo a sí mismo.

Así que allí estaba, estrellado en un planeta con oxígeno y por lo que podía ver por la cúpula destrozada, desértico.

No había muchos planetas con esa descripción y Freddy no era un idiota, ¿juerguista? sí, pero no era un imbécil ni un ignorante. Al asomarse por una escotilla lateral de la nave,  sus dudas se confirmaron.  El paisaje sin vida, del suelo emergían unos seres como tubérculos gigantes con ojos, colonias de hormigas capaces de saltar abismos… poco o nada podía sobrevivir en la superficie, no cabía duda.

-¿Esto es… Kaldar? NO-ME-JODAS….- Freddy conocía el planeta, no hay muchos planetas con atmósfera respirable, desértico y la tecnología que estaba buscándole en ese mismo instante.

Robots voladores autotripulados buscando restos de la nave que acababa de entrar en la atmósfera. En cuanto la nave entró en el planeta,  ardiendo, saltaron todas las alarmas, por cojones que saltaron.

¡Joder  que si conocía el planeta! Freddy siempre lo llamaba “ese puto planeta lleno de @#$%& verdes de orejas puntiagudas y llenos de mala hostia”.

Medio segundo después, Freddy se recordó a sí mismo su apodo: “Hardest”.

En silencio, se puso su última camiseta monocroma limpia, agarró su blaster , y apuró la botella de Jack Daniels mientras se abría la escotilla de emergencia.

- Soy Freddy Hardest, de Manhattan South. -

*Música de Freddy Hardest empieza*

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