29 de septiembre de 2022

Impresiones con Return to Monkey Island para Switch. Una vuelta al pasado más delicioso de las aventuras gráficas



Las aventuras son, por derecho propio, uno de los géneros más antiguos en esto de los videojuegos. Ya sea en sus formas más vetustas, a modo de libros interactivos con simples comandos y una fundada historia, o en su dispersión hacía otros tipo de juegos en los que el uso de acciones mediante verbos, interacción con objetos o conversaciones sobran el peso de la acción. La saga Monkey Island es una de las vacas sagradas de las aventuras gráficas, y su retorno (nunca mejor dicho) con este nuevo título dirigido por el insigne pirata Ron Gilbert es para celebrarlo. Acercaos al fuego con los vasos de grog, ¡es hora de contar una buena historia de piratas!

Nos pondremos en antecedentes, pero sin aburrir al personal: The Secret of Monkey Island supuso una especie de punto de inflexión en las aventuras gráficas en los 90. Su sublime historia, sentido del humor, personajes y puzles calaron bien hondo en los corazones de la multitud de jugadores que disfrutaron por primera vez con las andanzas del jovenzuelo Guybrush en una reducida paleta de colores. La secuela, sus versiones potenciadas con voces y gráficos VGA o las ediciones especiales, no hicieron más que alargar una leyenda que se vio afeada con la salida de Gilbert de LucasArts y la aparición de secuelas a mandos de otros productores, que lo hicieron bien (sobre todo en su tercera parte, en nuestra opinión), pero que no continuaban con la historia que Gilbert tenía en la cabeza para las andanzas del aprendiz eterno de pirata. Obviamente.

¿Qué puede haber más bonito que volver a encontrarte con viejos conocidos?


Con el paso de los años, esa escisión se hizo evidente entre seguidores de la saga, y el propio Gilbert coqueteaba con tratar de continuar por donde lo dejó en el enigmático final de la secuela en el 91 toda vez las redes sociales le daban voz. Sin embargo, problemas de licencias, desvaríos y desavenencias de toda índole, han provocado que no sea hasta 2022 cuando obtengamos una continuación del juego que, afortunadamente, no se "carga" lo que vivimos en Curse of Monkey Island (1997) y siguientes juegos, y al mismo tiempo, enlaza curiosamente con el momento "¿ein?" en la feria al final de Monkey Island 2. Una alegría para los que simplemente queremos disfrutar de una buena historia y que al mismo tiempo no nos rompan esos esquemas que llevamos arrastrando durante tantos años.

Los jefes piratas se han modernizado


Y para ello, Gilbert ha tenido a bien continuar con su viaje al Caribe a los mandos de Terrible Toybox, un pequeño estudio bajo cuyo paraguas destacan ilustres como David Grossman, Michael Land o David Fox, y que ya nos dejaron hace unos años el estupendo Thimbleweed Park, una aventura más clásica en su planteamiento e interfaz que os recomendamos encarecidamente. En este caso no se ha seguido la senda del crowdfunding, y ha bastando con unir fuerzas con Devolver Digital y obtener el costoso beneplácito de Disney y su sello LucasFilms Games (quién te ha visto y quién te ve) para que volvamos "oficialmente" a la isla de los monos, de momento en PC (Steam) y Switch, pero sin descartar el abordaje a otras plataformas en el futuro.

Visitaremos un buen puñado de islas diferentes


"Papá, cuéntame una historia"

Y ahora al turrón: ¿qué nos está pareciendo el juego? Vaya por delante que no vamos a destripar nada de Return to Monkey Island (o al menos lo intentaremos). Nos limitaremos a comentar que visitaremos lugares conocidos de nuestros viajes pasados, así como trataremos con personajes que también serán fácilmente reconocibles, con los que entablar conversaciones nostálgicas con un punto de picardía y un guiño al jugón veterano que siempre es bienvenido. Al principio puede que sintamos que estamos viviendo un continuo déjà vu, y que parece que el guion se ha limitado a concebirse como una especie de reboot al estilo StarWars, pero, afortunadamente, esa impresión desaparecerá al poco que avancéis, y al final todo va cobrando sentido, desde la misma elección del título del juego.

Nuestra relación con Lechuck será... ¿más compleja?


Su desarrollo es el habitual en las aventuras gráficas: iremos descubriendo pequeños objetivos que no llevarán a la consecución del objetivo principal del juego: descubrir, de una vez por todas, el cacareado secreto de Monkey Island. Para ello, nos veremos obligados a hablar con otros personajes, interacciones con los objetos, resolver pequeños puzles, caminar por los escenarios y volver a ellos para descubrir cambios o nuevas opciones en las conversaciones. A la hora de interaccionar con nuestro entorno todo se ha vuelto un poco más sencillo, y apenas contaremos con un par de acciones que suelen ser "mirar" y "utilizar" si nos retrotraemos a la habitual caja de verbos para este tipo de juegos. Es similar a lo que nos encontramos con otros juegos del género algo contemporáneos como la saga Deponia, por ejemplo.

Las habilidades de esta personaje serán esenciales para superar la aventura


En el momento de utilizar los objetos de nuestro inventario, también se simplifica, y es que un símbolo de prohibido se sobreimpresionará sobre la pantalla si no lo podemos utilizar sobre otro objeto para combinarlo, darlo a algún personaje o interaccionar con el escenario. Muy útil para no andar jugando al despiste o perder el tiempo probando todas las combinaciones posibles cuando no sepamos qué hacer, aunque también puede ser que los más acérrimos echen de menos tratar de usar "todo con todo" para ver qué pasa, qué frase suelta Guybrush o si se le encuentra algún uso menor que destape alguna sonrisa. A cambio, tenemos un sistema ligero de logros interesante y unas tarjetas de trivial que podemos ir encontrando, por lo que no todo se ha perdido en el camino a la modernidad.

¡El pobre Stan ha sido encarcelado injustamente!


Los movimientos (en el caso al menos de Switch) se pueden hacer con el joystick, tenemos un botón para Guybrush acelere el paso y no estar esperando a que llegue a la otra punta de la pantalla, otro para adelantar frases una vez las leamos, para sacar el inventario y otro par para relacionarnos con lo que nos rodea en el juego. Asimismo, presionando los dos botones laterales a la vez podremos descubrir los puntos calientes en pantalla, y si solo apretamos uno de ellos iremos pasando de objeto a objeto también en la pantalla; muy útil. También podemos apuntar con el dedo directamente en pantalla, pero al menos a nosotros nos ha resultado más sencillo y ágil optar por el control con joystick.

Unos tipos cabezones estos... pero sabremos camelarlos


Los puzles suelen ser bastante lógicos (dentro de lo que se trata de un juego de fantasía), y además, contaréis con un libro de pistas en el propio juego al estilo las ediciones especiales de Monkey Island, que se puede consultar cuando os quedéis atascados, sin apenas riesgo de leer demasiado y estropear la experiencia, o de profundizar más o menos en la pista que necesitáis (a veces con un simple consejo puede ser lo necesario para continuar vuestro camino). Nosotros hemos utilizado el sistema en una ocasión, tanto para probarlo, como para aligerar un pequeño atasco, y la verdad es que es una solución muy plausible, totalmente opcional para el jugador. Hay que tener en cuenta, además, que desde el principio podremos escoger dos niveles de dificultad, muy del estilo Monkey Island 2. A poco que seáis algo aventureros, tiraros de cabeza en la opción difícil, pues en la otra os perderéis buena parte de la diversión aún a riesgo de atascaros de vez en cuando.

Una lagrimita asoma por tu ojo


Siempre es buen momento para disfrutar de la aventura

Return to Monkey Island es una pedazo de aventura, deudora de una saga clásica con cantidad de adeptos pero que ha conseguido su estatus a partir de un desarrollo, una historia y una jugabilidad de sobresaliente. Las nuevas andanzas de Guybrush no rompen con lo que los más veteranos vivieron a partir de la secuela original, y el equipo de Gilbert ha conseguido encajar de alguna manera las piezas del puzle para que no resultara muy estridente. Una vez en harina, nos encontramos con una producción muy cuidada, más que notable en todos sus apartados y muy divertida y fácil de jugar, limando asperezas típicas del género en pasado y adaptándolo a lo que podríamos esperar hoy en día.

A veces no sabremos de qué palo va Elaine...


No podemos ocultar que la elección del estilo artístico ha sido germen de no pocas discusiones en La Red, e incluso ataques directos dirigidos al propio Gilbert, algo totalmente fuera de lugar pero también intrínseco a los tiempos que nos ha tocado vivir. La elección de Rex Crowle al frente de este apartado a nosotros al menos se nos ha antojado divina, y es que el juego cobra vida en movimiento, no a partir de pantallazos. Compararlo con entregas anteriores tampoco es justo (no han sido pocos los estilos por los que ha pasado Monkey Island), y el haber evitado el clásico pixelart no debería enojar a ningún aventurero que quiera precisamente disfrutar para lo que se conciben los videojuegos: divertirse.

El álbum de recortes permite que nos pongamos al día en las aventuras de Guybrush


Return to Monkey Island es un juego delicioso, un pequeño gran regalo para los amantes de las aventuras o para los que quieran paladear "eso de los que tantos hablan". Su ambientación, historia y personajes te atraparán sin tregua, y en ocasiones verás como se te pasa la hora fácilmente. Atascarse no es tan difícil como en juegos anteriores y el libro de pistas siempre estará ahí para echarte una mano sin necesidad de recurrir a Internet o guías extensas que te destripen toda la experiencia. ¡Mucho más que recomendable, un imprescindible en tu ordenador o consola!

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