Último episodio publicado: 24 de diciembre de 2023


1 de julio de 2013

Primer concurso RetroRelatos de RetroManiac - Salto de Fe



Primer puesto 1º Concurso RetroRelatos de RetroManiac

Salto de Fe, por Jaime Ribolleda


[73,68425]
¡Qué hermosa es esta ciudad! No puedo dejar de maravillarme de los logros alcanzados por una sociedad joven como la nuestra. La revolución trajo consigo un régimen duro pero justo y, sobre todo, ordenado en extremo. Cada miembro de nuestra sociedad tiene un rol muy concreto que cumplir, y nadie se lamenta por ello, pues entendemos que cada cual es igual de importante para el resto, ya que sin esa colaboración, sin llenar los huecos dejados por los demás, no seríamos tan prolíficos.

Sí, soy feliz, y no me avergüenzo de ello.

[75,37951]
Siguen las habladurías sobre el nuevo régimen y su terrible secreto. Rumores sin duda, nacidos de las inevitables sombras que toda luz intensa crea, y de aquellos que moran (y medran) en ellas, alimentados de un interminable ciclo de odio y mentiras. Pero todos hemos oído las historias acerca de las desapariciones, y conocemos a alguien que, a su vez, conoce a alguien que se ha esfumado sin dejar rastro.

Será una cuestión de carácter, pero me cuesta creerlo.

[82,15957]
¡Ah, qué rápido crecen los niños! Son mi mayor alegría y orgullo, y veo en ellos una parte de mí que creía perdida. Resulta obvio que han heredado mi complexión, y que su altura será igual a la mía, como la mía lo es a la de mi padre.

Pero, a la vez, son la prueba tangible de que el tiempo pasa, imperturbable. Y en ocasiones siento un cierto odio, pues me hacen sentir el aliento de ese inagotable depredador en la nuca. Aunque luego pienso que ellos no tienen culpa, y que están tan a merced de esa bestia inclemente como yo mismo. Que es culpa mía que se vean abocados a esta carrera desenfrenada, imposible de ganar, que es la vida. Y se me parte el corazón.

[85,97687]
Dentro de mi departamento, uno de los camaradas lleva varios días sin aparecer, sin motivo aparente o aviso previo. Lo que es muy extraño, pues todos somos conscientes de las severas penalizaciones que acompañan a las ausencias injustificadas.. Nadie quiere ser responsable de la desdicha de los otros tres miembros de su grupo de trabajo.

No he podido evitar notar que el camarada desaparecido y yo somos del mismo tipo, alto y delgado, que otro de los [desaparecidos] nombrado por un vecino. No hay que buscarle los tres pies al gato, claro, pero la idea me ha producido un escalofrío.

[86,34361]
Parece que esta reciente desaparición me ha afectado más de lo que creía. Escudriño las sombras y me siento controlado, seguido. En un par de ocasiones he visto a unos tipos altos, casi tanto como yo, cuyos rostros, inclinados hacia delante, permanecen inescrutables, con la excepción de unos ojos penetrantes que parecen capaces de ver los más oscuros rincones del alma. Si tal cosa existe.

No he dicho nada a mi mujer. No quiero que piense que estoy paranoico o, peor, que soy un disidente.

[88,13488]
Estoy seguro: me están siguiendo. ¡Soy cuatro veces imbécil! ¿Quién me mandaría indagar sobre la desaparición reciente? Sólo pregunté a los miembros del comité supervisor si sabían algo al respecto; probablemente movido por el miedo que empezaba a sentir.

Creo que pediré un permiso; dejaremos la ciudad un tiempo.

Esta noche hablaré con mi mujer.

[90,78645]
¿Dónde diablos estoy? ¿Qué ha pasado?
Recuerdo sentirme mareado. Fui al baño a refrescarme, y a continuación me desperté en esta habitación gris; un cubo en el que apenas si alcanzo a ponerme en pie.

¡Mierda! Seguro que esto es por haber preguntado por la desaparición. ¡Sólo espero que mi mujer y los niños estén bien!

[91,65478]
Por fin se abrió la puerta. Pensaba que venían a buscarme, que alguien me daría una explicación. Pero sólo se abrió la puerta.

Fuera de la celda (pues esto es una prisión de algún tipo) he encontrado una comunidad colorida y de lo más variopinta. Ancianos que, de no estar su espalda encorvada, hubieran sido tan altos como yo, y jóvenes de ánimo inquebrantable y adaptable. Gente nerviosa y otros que parecen pasar el tiempo sentados, hagan lo que hagan.

Imagino que somos una colección de presos políticos. Pero cuesta creer que se pueda meter en un mismo saco a gente tan diversa.

[93,45615]
He tratado por todos los medios de alcanzar alguna conclusión sobre qué me ha llevado a este agujero, con la idea de que esa información puede ser la clave para determinar cómo salir de aquí, pero nadie quiere hablar
Los más veteranos parecen opinar que mi pragmatismo es enternecedor en su inocencia.

Qué habrá sido de mi mujer y de mis hijos. Pienso en ellos constantemente. En si estarán bien, o si mi indiscreción les habrá llevado a acabar en un lugar como éste.

[93,95162]
He trabado amistad con uno de los prisioneros, que aparentemente llegó aquí poco antes que yo. Un tipo bajo y fornido. Muy afable. Una de esas personas que llenan un gran hueco en el mundo. Me recuerda a mi añorada mujer.

Parece que ha tenido más suerte que yo en la búsqueda de información. Se dice que todos los que estamos aquí tenemos un rol que cumplir; que todos somos piezas indispensables. Especialmente gente como yo. Que sin personas de mis características, es imposible evitar la cumbre.

¿Qué características? ¿Qué cumbre?
Empiezo a ver que esto no es una mera prisión. Hay algo oscuro y fétido tras estos muros. Y tengo miedo.

[94,57896]
Pasando cerca de una de las mesas de los veteranos, he alcanzado a oír dos palabras crípticas: el salto. Pregunté a mi amigo acerca de ello, y dijo que él también había oído hablar de ello, pero no sabía de qué podía tratarse.

Entretanto, veo aparecer nuevas caras entre los prisioneros al mismo ritmo al que otras desaparecen. Todos deben darse cuenta de que algo pasa, pero nadie dice nada.

[96,15786]
Hoy me crucé con mi amigo en una de las galerías altas. Pasó por mi lado sin verme, balanceándose como un borracho. Le cogí antes de que cayera por las escaleras. Traté de hacerle volver en sí, en vano. Está catatónico.

Unas horas después, conversando con otro de los prisioneros -uno de esos tipos que aún en prisión se las apañan para disfrutar del viejo arte del chismorreo-, llegué a la conclusión de que mi amigo había descubierto que el prisionero que había llegado justo antes que él desapareció hace dos días.

Sin motivo, en mi mente dos palabras resuenan con aterradora intensidad: el salto.

[98,32485]
Apenas si puedo escribir. O pensar. El miedo me atenaza las entrañas, no dejándome respirar, y una capa de sudor frío me cubre el cuerpo.

Mi amigo ha desaparecido.

Por favor, que alguien me ayude... Soy el próximo.

[98,37486]
Imposible probar bocado.
Ni el agotamiento logra que pueda dormir.

Se me cierran los ojos y sueño que caigo. Giro y giro y giro, junto a otros prisioneros, que se alinean en perfectas formas geométricas.
Despierto con el corazón desbocado, incapaz ya ni de sudar por la falta de hidratación.

[102,45612]
No sé si han pasado dos días o dos meses. Tengo los labios agrietados y sangrantes, pero cada vez que me llevo algo a la boca, vomito.

Hoy traté de suicidarme, golpeándome la cabeza contra la pared, pero estoy demasiado débil. Y parece que soy demasiado alto para poder colgarme. Para morirse de la risa.

[102,86485]
Esta madrugada vinieron a por mí. Creía que estaba resignado, que verles llegar sería un alivio. Pero algo se rompió en mi interior, pensando en mi adorada mujer y los pequeños, y me enfrenté a ellos con todo lo que me quedaba. Que, la verdad, no era mucho. Dos tipos achaparrados me subyugaron y entre los dos me arrastraron, largo e inerte, hasta un pequeño cuarto cuadrado. Me tiraron de cabeza, sin miramientos, y cerraron la puerta tras de sí, dejándome en la más completa oscuridad.

Debo revisar mi definición de lo que es el pánico absoluto.

[103,78645]
No sé cuánto tiempo ha transcurrido. Imposible calcular el paso del tiempo en la oscuridad. De pronto, una de la paredes ha comenzado a deslizarse hacia arriba, dando paso a una luz cegadora.

A gatas, sin fuerzas para ponerme en pie, me he arrastrado hasta el hueco abierto. Al asomarme, me he quedado sin respiración y, desesperadamente, he tratado de retroceder, de alejarme.
Más allá del hueco abierto, un pozo cuyo fondo no se vislumbra.

Agazapado como un animal enjaulado, con la espalda pegada a la pared más alejada y en el paroxismo del terror, he notado como mi cuerpo parecía alzarse. Fruto sin duda de la adrenalina que corre por mis venas.

He visto entonces que el suelo se estaba inclinando hacia el hueco.

Es curioso cómo crees que has tocado fondo, que has probado todos los sabores del terror en tu boca. Y cómo puedes alcanzar nuevas cotas de horror que llevan al cerebro a formar pensamientos como éste, en un desesperado acto de defensa ante una situación con la que es imposible lidiar.

Voy a morir.

[103,99891]
La inclinación del suelo crece lentamente y la gravedad comienza a ejercer con desapasionada eficiencia su acción sobre mi cuerpo, macilenta sombra de lo que fue. Pateo con desesperación, arañando el suelo hasta arrancarme las uñas mientras grito hasta quedarme sin voz; dejando surcos sangrientos en mi fútil intento de evitar lo inevitable.

Las fuerzas me abandonan. Por fin, dice una parte de mí.

La sensación de vértigo desaparece tras los primeros segundos de caída.

[104,13790]
En esta interminable caída he alcanzado a ver la luz.

He podido notar claramente que una conciencia superior guía mi camino. Poco a poco, sin atisbo de duda, una mano invisible me dirige. Ahora sé que hay un destino esperándome, que tengo un lugar que ocupar.

He entendido que ‘el salto’ es un salto de Fe.
Ya no tengo miedo. Ni aún en el momento en que, encajado entre otros de los prisioneros con los que he compartido mi encierro, siento que me desvanezco, que desaparezco.

Conforme el mundo se desdibuja, yendo y viniendo ante mis cansados ojos, y las fuerzas me abandonan, estoy tranquilo, pues ahora sé que hay algo más que lo que vemos.
Que alguien ahí fuera, cuidando de mí. De nosotros.
Y creo en un mundo venidero, mejor y más justo.

Con un último pensamiento para mi familia, dejo este mundo. Y estoy en paz.
Me confío a ti, Señor.

"¡¡Bien, otro Tetris!!"

5 comentarios:

  1. Excelente! Excelente! Excelente! Jamas pense ni imagine en que desencadenaría, al leerlo por segunda vez todo "encajaba". Felicitaciones. Orlando desde Argentina, Córdoba.

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  2. Excelente! Excelente! Excelente! Jamas pense ni imagine en que desencadenaría, al leerlo por segunda vez todo "encajaba". Felicitaciones. Orlando desde Argentina, Córdoba.

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    Respuestas
    1. Mil gracias, Orlando! :)

      Me encanta que el relato te haya gustado. Pero, sobretodo, me alegra comprobar que el texto podía funcionar del modo en que lo había planificado. Y es que las "pistas" no están ahí tanto para adivinar el trasfondo de la historia como para alentar una segunda lectura, con el conocimiento de la realidad del protagonista, y ver como, efectivamente, las piezas caen en su sitio ;)

      Gracias de nuevo desde Andorra!

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  3. Vaya Jaime!
    Esto está FANTÁSTICO de verdad. Un estilo muy pulido y una narración verdaderamente intrigante. Al principio me imaginaba algo de la guerra fría, el espionaje y la cortina de acero...Bravo! Desde aquí te animo a sucesivos relatos y que te presentes a concursos literarios de todo tipo, que hay muchos en España. Un abrazo.

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    1. Caballero! :D Muchísimas gracias por haber leído el relato y haber perdido unos minutos de tu tiempo comentando!

      Creo, no obstante, que es un poco pronto para plantearme una "carrera" como escritor, que por otro lado (y como hemos comentado en alguna ocasión) tampoco es mi principal afición :) Pero tener una valoración positiva de alguien de tu estatura me deja un excelente sabor de boca y justifica sobradamente la existencia de este texto.

      Gracias de nuevo!

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