Un joven doctorando en física cuántica americano, Hans Tannhauser, recibe como inesperado premio de una lotería a la que no recuerda haber jugado, unas vacaciones en el rústico villorrio de Trüberbrook, Alemania. Durante la década de los 60 - es decir, en plena Guerra Fría. Ni corto ni perezoso, el bueno de Hans hace las maletas y se va de "vacas" a Europa donde, por supuesto, a pesar de lo acogedor de la Pensión Walderlust, no le espera ni el más mínimo descanso, sino la siempre ardua tarea de tener que salvar el mundo.
Ahora, imaginad un juego basado en esa historia. Una aventura gráfica en la que todos los escenarios han sido meticulosamente creados a mano por un grupo de jóvenes artistas con buen pulso y mucho tiempo disponible. Iluminan los escenarios con luz real, fotografían el resultado, escanean las fotografías utilizando la técnica denominada 'fotogrametría' para extraer la geometría de las mismas fotos, rehacen la topografía del escenario, lo retocan digitalmente, sitúan los personajes, agregan los efectos especiales... y ya está. Fácil. Consiguen el extraordinario aspecto de este juego, que francamente no tiene parangón en la industria.
Buena parte del atractivo del juego, a simple vista, radica sin duda en su aspecto gráfico. Pero bajo las cubiertas del libro, los desarrolladores prometen que encontraremos una aventura orientada a la narración, apuntalada sobre un adecuadamente excéntrico elenco de memorables personajes (cumpliendo a rajatabla con una de las premisas establecidas por David Fox en la entrevista que le hicimos recientemente), y montones de puzles con los que devanarnos los sesos. Los personajes, al menos los principales, estarán doblados con la idea de agregar aún más personalidad a sus caracteres.
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Los actores de esta obra digital, al completo |
La propuesta de los alemanes btf ha captado, y con razón, la atención del público, que lleva dos semanas lanzando dinero a sus pantallas - a 16 días del final de la campaña, han reunido 162.116 €, sobre una meta original de 80.000 €. Algunas de las recompensas planeadas incluyen los elementos clásicos de este tipo de campaña, como libros de arte (digital o impreso) o la banda sonora; otras recompensas, menos habituales, ven la posibilidad de conseguir una edición física del juego, en caja grande, o mejor aún: un fragmento de los escenarios; el stock, en este caso, es lógicamente limitado. Los objetivos superiores, que parece que aún tienen opción de ir alcanzando, incluyen un mini capítulo inicial (cortado originalmente por costes), una pista de comentarios de los desarrolladores, e incluso un completo making of que, francamente, casi merece un Kickstarter por sí mismo.
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Ron Gilbert se "asomó" al estudio de btf durante su promoción de Thimbleweed Park. Un momentazo que recordarán durante mucho tiempo |
Los desarrolladores apuntan, de entrada, a versiones para Windows, Mac OS, Linux, PS4, Xbox One y Switch, no descartando posteriores versiones para dispositivos móviles. Vamos, que no descartaría que viéramos una versión de Trüberbrook para impresoras o neveras. Esperan que la duración del juego esté sobre las 10 horas, y se mojan con una ventana de lanzamiento aproximada: final de 2018. Una larga espera para un juego que muestra tamaña promesa.
Página de la campaña en Kickstarter
Joer, pintaza que tiene; sobre todo porque es algo totalmente diferente a lo usual.
ResponderEliminarBuenas noches, Manuel
EliminarSin duda :D Ahora sólo queda esperar que la jugabilidad esté a la altura de esa espectacular producción. ¡Ojalá se les haya "pegado algo" de la genialidad de Ron Gilbert durante su visita! XD
¡Muchas gracias por tu comentario!